En privado

Embajada, sede vacante

Se andan buscando el rabo para metérselo entre las piernas.Florestán


La noche del 2 de julio de 2015, Anthony Wayne anunció el fin de su gestión como embajador de Estados Unidos en México, tras una gestión de cuatro años.

Se fue a finales de mes y desde entonces la embajada del Paseo de la Reforma no solo ha estado vacante, sino que su sucesión se ha convertido en parte de la pugna entre el presidente Obama y la mayoría republicana en el Senado.

Wayne fue propuesto embajador por Obama el 9 de junio de 2011 y confirmado por el Congreso el 1 de agosto. Entregó sus cartas credenciales al presidente Felipe Calderón el 11 de septiembre del mismo año. Entre la designación y la ratificación corrieron siete semanas.

Hoy las circunstancias, más que diferentes, son peores por los tiempos electorales y el obstruccionismo republicano.

En septiembre de 2014, Obama designó para el cargo a María Echeveste, hija de inmigrantes mexicanos nacida en Texas y subjefa de gabinete del presidente Bill Clinton. Sería su primera embajadora aquí. Pasaron meses, el Senado nunca fijó fecha para su comparecencia y les tiró el arpa. Esto llevó a Obama a elegir a una figura, la subsecretaria para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, lo que anunció el pasado 1 de junio.

Hoy han corrido nueve meses y el Senado de Estados Unidos no le ha dado fecha de audiencia ni visos de que lo haga.

John Kerry ha dicho que eso es un insulto para México, y acusó a Ted Cruz de cerrarle el paso por su operación en el reencuentro Washington-La Habana, lo que el también precandidato ignoró.

El punto es que si México, como dijo el vicepresidente Joe Biden la semana pasada, es la más alta prioridad para el presidente Obama, y para Estados Unidos una relación importantísima, política, económica y estratégicamente hablando, es una contradicción que siga sin embajador desde hace nueve meses.

Y lo grave es que no sé si haya hecho falta.

RETALES

1. BECA. La propuesta de Claudia Ruiz Massieu de Andrés Roemer como representante de México ante la Unesco, con sede en París, fue con los mismos desconocidos argumentos con los que llegó al consulado de San Francisco. Porque una cosa es el consulado y otra la Unesco. Aún es tiempo. ¿Cuál fue el argumento de la canciller?;

2. 'FAMIGLIA'. ¡Qué bonita familia! —hubiera exclamado el inolvidable Pompín al leer las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador, quien tachó a su hermano Arturo de traidor. Si eso endilga a su sangre, ¡qué deja para los demás!; y

3. RUEDA. Sí hay un oficio del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Señala que no ha sido consultado para la rueda de la fortuna en el Bosque de Chapultepec. Pero Patricia Mercado dijo a vecinos, el sábado, que no hacía falta su autorización. Siempre le quedará al Gobierno de la CdMx la comodidad de su Tribunal Contencioso Administrativo, al servicio del gran capital. 

Nos vemos mañana, pero en privado


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