En privado

Delirio priista

No he aprendido de todos mis errores, pero ahí voy, uno por uno. Florestán

 

Desde el siglo pasado no asistía un Presidente de la República a un aniversario del PRI.

El último en hacerlo fue Ernesto Zedillo, a finales de los años 90, y sin mucho interés luego de su deslinde a partir de la sana distancia, que estableció con el partido al que despreciaba, al igual que a la clase política, lo que dejó establecido desde el inicio de su campaña electoral, en marzo de 1994, al asesinato de Luis Donaldo Colosio, cuando lo presidía Ignacio Pichardo Pagaza y al que anuló al colocar en la secretaría general, como cuña y operador, a Esteban Moctezuma, relación de desdén que el mexiquense narra con todo detalle en sus memorias.

No obstante aquella sana distancia, Zedillo designó directamente a cinco presidentes del PRI, a casi uno por año: María de los Ángeles Moreno, del 3 de diciembre de 1994 al 19 de agosto de 1995; Santiago Oñate, del 19 de agosto de 1995 al 13 de diciembre de 1996; Humberto Roque Villanueva, del 15 de diciembre de 1996 al 11 de septiembre de 1997; José Antonio González Fernández, del 1 de abril de 1999 al 20 de noviembre de aquel mismo año, y a Dulce María Sauri Riancho, del 1 de diciembre de 1999 al final de su mandato.

Y hubiera designado un sexto presidente del PRI el 3 de julio de 2000, al día siguiente de perder por primera vez la Presidencia de la República, a la renuncia de Sauri Riancho, que no fue aceptada por una cumbre de gobernadores reunidos en Los Pinos con Zedillo.

Luego vendría el largo desierto priista en la oposición para volver a Los Pinos 12 años después con Enrique Peña Nieto, que anoche regresó al auditorio Plutarco Elías Calles para celebrar los 85 años de su partido en una jornada de delirio, reencuentro y acto de fe partidista como no se veía desde los viejos tiempos, un encuentro que se debían a ellos mismos, con el que acabó, si es que de verdad existió alguna vez, aquella sana distancia en las formas de Zedillo, que en las decisiones, en el fondo, nunca lo fue.

RETALES

1. Reelección. El IFE aprobó el cambio de estatutos del PRD que permite la reelección de ex presidentes. Y no se mire solo a Cuauhtémoc Cárdenas, para esta elección, sino en el futuro al tándem Zambrano-Ortega en esa presidencia. Eso es operar;

2. Oceanografía. Se desconoce el paradero de Amado Yáñez, accionista mayoritario de Oceanografía, empresa acusada de cometer el mayor fraude bancario de que se tenga registro con documentos falsos de Pemex. La última noticia que tuvo la PGR de él fue en Miami, ciudad que ya abandonó; y

3. Al IMSS. José Antonio González, director del IMSS, detalló una serie de ilegalidades que Oceanografía cometió en el alta de sus trabajadores, que todas litigó y operó desde varias sociedades diferentes. Ya investiga.

Nos vemos mañana, pero en privado

lopezdoriga@milenio.com