En privado

Cárdenas está de vuelta

Se lavan cortinas de humo  a domicilio. 
Florestán

Trece años después de no hacerlo, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas regresó al Zócalo de la Ciudad de México, que llenó.

Desde los días de su última campaña presidencial, en el lejano inicio del nuevo milenio, en 2000, no encabezaba un mitin y menos de la magnitud del domingo donde, como en aquellos buenos y heroicos tiempos de la lucha por la democracia, en el aún más lejano 1987-88, en su primera campaña presidencial, cuando desafió al priismo dejando el partido, y enfrentó al sistema, lanzando su candidatura de izquierda por el Frente Democrático Nacional, cuna de lo que sería luego el PRD, que fundó.

En el correr de todos estos años, más de 35, la figura de Cárdenas creció y luego tuvo un declive hasta pasar a un eclipse cuando Andrés Manuel López Obrador llenó todo el espacio, anulando a todos los que le disputaban la plaza.

Desde aquel 2000 en que Cárdenas perdió su tercera campaña presidencial y López Obrador ganó el Gobierno del Distrito Federal, pasó a un ejercicio de discreción con esporádicas apariciones. A partir de aquel momento, el tabasqueño se encargó de cerrarle espacios mandando su primera señal con la ofensiva contra Rosario Robles, quien como jefa del Gobierno capitalino, en relevo de Cárdenas, operó fuerte la campaña a favor de Andrés Manuel.

Desde entonces, también, el Zócalo fue sinónimo de López Obrador, único operador de la plaza que llenaba a su conjuro, con seguidores propios y con beneficiarios de sus programas sociales: becarios, madres solteras, viejitos.

Su momento cumbre fue la defensa del desafuero, una estupidez, otra, de Vicente Fox, que lo llevó a la puerta de la Presidencia de la República en 2006, que él sostiene haber ganado.

Pero lo representativo fue el plantón Zócalo-Reforma, tras aquella elección que dijo robada, donde se instaló en la plaza durante dos meses.

Pero hoy el Zócalo ha dejado de ser escenario único de López Obrador y ha llegado Cárdenas, que está de regreso.

Se acabó la exclusividad.

Retales

1. Ausencia. Todavía no entiendo la ausencia de Marcelo Ebrard en el mitin del domingo contra la reforma energética, que rechaza. Los Chuchos celebraron y Carlos Navarrete estaba jubiloso. Marcelo volverá a ser papá a finales de año. Su esposa Rosalinda espera un bebé;

2. Dispendio. Devastadora la información de Manuel Granados, presidente de la Asamblea sobre el manejo de 250 millones de pesos del fideicomiso de becas. Hay una denuncia contra tres de sus manejadores; y

3. Moche. Y no se diga de las denuncias sobre los diezmos, 10 por ciento que, según las acusaciones, cobran diputados panistas a alcaldes para darles su participación. Ahí está el duro reproche de Ernesto Cordero.

Nos vemos mañana, pero en privado

lopezdoriga@milenio.com