Contraquerencia

Se les olvida lidiar

Hasta el cansancio se ha comentado siempre la monotonía que abunda en el toreo, y muy en especial en el de muleta, donde naturales y derechazos parecen ser el único repertorio de los matadores de la actualidad.

El tema va mucho más allá de variedad en los pases, se trata en el fondo de una ausencia de recurso de parte de los toreros. Van dos ejemplos recientes. En Pachuca, Juan Luis Silis sufrió una grave cornada en el rostro a cargo de un toro de José Julián Llaguno de nombre Huracán, mismo que desde salida no demostró otra cosa que peligro. Silis, en ese afán de siempre dar los consabidos pases de siempre, no se impuso en los pormenores del toreo de poder, mejor conocido como lidiar a los toros. No se explica como habiendo sido alumno de Mariano Ramos, se le haya pasado por alto imponerse al toro antes de querérselo pasar en redondo.

El domingo pasado en la inauguración de la temporada en Guadalajara, ocurrió un caso similar cuando salió al toro Totalmente de Begoña, con el cual Octavio García El Payo se exhibió dubitativo intentando dar naturales y derechazos que el animal no tenía. El Payo no logró los consabidos naturales y derechazos, solo consiguió que el público le reclamara sus dudas, cunado era más importante lidiar al de Begoña, y ver si después de eso era posible pegarle una tanda.

Disculpando la expresión, parece que los toreros de nuestros tiempos no tiene el chip de lidiar, lo que también cuando se realiza con técnica y dominio constituye un gran atractivo para el público. Ya sabemos que los toreros son expertos en consentir los débiles y mansos, pero no tienen a la mano las herramientas para imponerse a los bravos y peligrosos. Una asignatura pendiente para las escuelas taurinas que hoy están en boga.

En Pachuca, se presentó en su temporada mexicana Iván Fandiño, un matador extraordinario por su entrega y toreo recio. Lo que no se explica es que lo haya hecho con toritos de festival. Una falta de respeto a los que antes lidiaron en esa misma plaza encierros como el de Llaguno o la corrida concurso de ganaderías. Si se trató de un descuido del español, sería falta de profesionalismo, y si fue con alevosía, se llama fraude.