Desde la Raíz

La última voluntad de Juan Jesús Aguilar

La última voluntad de un padre y el dolor de una pérdida pueden hacer surgir con fuerza un torbellino; y si este torbellino nace desde el seno del otrora hogar, de los amados hijos y una mamá, entonces, ¿quiénes somos para detener la pausa del silencio? Apenas se acalla el luto, el sufrimiento se regurgita a través de la remembranza, la anécdota y el amor. 

El escritor y poeta Juan Jesús Aguilar nace un mes de febrero (siete meses antes que terminara la Segunda Guerra Mundial) de 1945, y cierra casi el ciclo perfecto, este pasado 4 de enero con su desaparición, un día invernal en su tan preciado Tampico.

Aquellos que tuvimos la oportunidad de conocerlo, supimos que su amistad no siempre fue miel sobre hojuelas, pero sí franca y sincera; de esas amistades que se agradecen, forjadas en el trato y con el tiempo. Puedo decir que cuatro años bastaron para conocernos y apreciarnos.

Días antes de su deceso -me confiarían sus propios hijos Evaristo, Eunice y Juan, recientemente- su padre les compartió la idea de celebrar sus 73 años: “con su ánimo inquebrantable, agudo sentido del humor y creatividad a flor de piel”.

No pudo ser posible. Por tal razón, Evaristo y Juan han convocado a los más queridos amigos del poeta para cumplir la última voluntad de su padre; obviamente, con poesía y música.

El próximo lunes 19 de febrero, preciso día de su cumpleaños, a las 19:00 horas, el Grupo de Lectores de Poesía en Voz Alta “Tomiyauh” (encabezado por la doctora Ana Elena Díaz Alejo, con More Castillo, Gilberto Castañeda y Guillermo Guzmán), lo recordarán leyendo su legado.

A esta reunión de amigos acudirán sus entrañables huastecos, entre ellos: Los Caimanes de Tampico; el maestro jaranero Jorge Morenos y el violinista Osiris Caballero, entre muchos otros.

Se unirán al entrañable programa artístico la obra gráfica de Juan y las percusiones de Evaristo Aguilar, todo en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Hay sentimientos que surgen con la fuerza de un torbellino, que no precisan de interpretaciones; es un evento muy íntimo y especial, pero abierto al público y a los corazones de todos los tampiqueños que lo conocimos a través de su obra o en persona. Anote en su agenda el día 19 de febrero y regálese la oportunidad de llenarse de sonidos y poesía de la Huasteca.