Desde la Raíz

Para sobrevivir en la granja

Se le vio caminar entre las calles de nuestra mítica y pequeña Nuevo Orleáns, entre edificios desconchados, viejos y herrumbrosos; ahí donde deberían estar las grandes tiendas, mercados, hoteles, paseos y tiendas de prestigio. Tiene la eterna fisonomía del niño, pero es un adolescente con figura “reggaetonera” desnutrida, su edad fluctúa de entre los 12 a los 17 años, y se halla extraviado. A falta de orientación, está en busca de la única visión que tiene del mundo: sobrevivir en la granja de halcones.

Su rostro es la mezcla de una muy escueta síntesis del placer, inyectada con un ceño de falsa grandeza que le dura tanto como una “chaqueta” mental. Lo de hoy es la inmediatez, es soltar el estrés y la ansiedad, bajo el efecto de las drogas.

Para el resto de la gente (zombis), son fantasmas; figuras traslúcidas, si se observa bien, apagadas; les han sorbido la vida, y ni siquiera se percataron en qué momento: su aspecto es recibido con odio y menosprecio. 

La cifra es la mayor vergüenza que pueda tener cualquier gobierno y es un número que va en aumento y se arrastra por sexenios: 70 por ciento de los nuevos adictos son adolescentes entre 12 y 17 años, grupo en el que ha crecido el consumo, según señala el Centro de Integración Juvenil en Tampico. Muchos los ven como vagabundos; otros como malvivientes; la verdad son víctimas de la marihuana y el alcohol, las drogas preferidas en la zona metropolitana. Mucho menor es el consumo de la cocaína, quizá por el precio. A estas drogas puede sumársele una nueva, la cual el año pasado no era tan consumida: el cristal. Temen se incrementen los casos de adicción.

Según datos del CIJ, un 10 por ciento de los jóvenes con adicciones que atienden, tuvieron su primer acercamiento con las drogas a través de las redes sociales, donde les informaron o contactó alguien que terminó por engancharlos.

Entre lo más doloroso esta saber que éste es el paisaje cotidiano -no en colonias o el cinturón de miseria de la urbe- sino en el primer y segundo cuadros de la ciudad: jóvenes drogándose en plena zona centro. Sin que haya presupuesto para la reconstrucción en medio de la ruina. 

Todo esto mientras políticos de cuello alto siguen bajo procesos taimados para poder ser extraditados por diversos procedimientos que van desde lavado de dinero; todo mientras el abogado de Eugenio Hernández Flores confía que este día su defendido pueda salir libre. Está en la actitud de los hilos del poder.