Desde la Raíz

La oración de los enfermos en hospitales públicos


Doña Andrea está incluida en una larga lista de espera de pacientes; personas que acuden a urgencias a uno de los hospitales principales de la ciudad de Tampico en busca de atención. Ahí se abarrotan y agolpan, además de las enfermedades y las personas; los espacios. Sobre todo las carencias, la falta de equipo, personal y medicamentos.

A sus 76 años, sus habilidades motrices ya no le ayudan y esto sumado a sus padecimientos como la diabetes, presión arterial alta y colesterol, las cosas se complican. De escasos recurso, sus hijos se cooperan para costear el traslado de la mujer del norte de Veracruz al sur de Tamaulipas. Y es en esos momentos en los corredores del IMSS, Hospital Civil “Carlos Canseco” o del de Ciudad Madero, no sobran las oraciones, donde solo les aguarda la esperanza.

Hablar de la teoría del caos puede parecer un exceso para muchos y, en este caso no se trata de buscar el título para una película taquillera, como la del Efecto mariposa u otro título de terror. Más qué cierto és, una perturbación, aunque parezca distante, puede alcanzarnos.

Lo que están padeciendo nuestros vecinos y hermanos veracruzanos, donde se habla de un fuerte caso de corrupción y de presuntos desfalcos al estado que tendría su origen, precisamente en las entrañas donde se movían los hilos del gobierno estatal, nos pega. Como todos saben, Javier Duarte de Ochoa, ex gobernador es actualmente un prófugo de la justicia.

Hoy sale publicado en MILENIO Tamaulipas que los hospitales públicos de la zona sur aumentaron su ocupación en un 10 por ciento, según datos de la Jurisdicción Sanitaria número dos, donde se explica que este incremento se ha generado en los últimos tres meses, sin duda ante la crisis que allá se vive.

Se habla que en el Hospital General de Tampico y Civil de Madero, de cada cien pacientes que se atienden, 50 o 40 por ciento, provienen del norte de Veracruz. Y solo basta darse una vuelta por las salas de urgencias de cualquiera de estos nosocomios, para entender la situación desesperante que están viviendo en materia médica en los dos estados; esto nos toca indudablemente. 

A doña Andrea, originaria de Pánuco, se le escucha rezar -sentada y canalizada-, durante toda la noche, en espera de poder ser atendida; el largo pasillo de una sala de urgencias se ha convertido de improviso en un refugio hospitalario, eella está en espera de una cama. En verdad, parece en esos momentos, que solo rezar salva.