Desde la Raíz

Lo que hace Trump a la fiesta amatleca

Qué sabe Amatlán de la política estadunidense: seguro no mucho. Amatlán-Naranjos, Veracruz, hasta principios de los cuarenta, fue una comunidad agrícola y ganadera. El principal sustento de la población fue -y sigue siendo-, producir alimentos artesanales de la región, muy apreciados en todas las plazas de los pueblos y ciudades aledaños; los amatecos se distinguen por ser gente grande de trabajo.

Más qué interés podría tener para los amatecos las temerosas políticas discriminatoria que esperan de la mano de Trump y el vecino país, e incluso –por qué no- de las propias. Pareciera que las votaciones del pasado 8 del mes en los Estados Unidos de Norteamérica, han cimbrado las finanzas del mundo y las nacionales, a tal grado, que los dineros etiquetados para celebraciones culturales de regiones amplias como las de la Huasteca, estén en peligro de no ser otorgadas.

En tiempo de crisis, dirán muchos: apretarse los cinturones. Pareciera que la mejor de las medidas, cuando se avecinan tiempos difíciles, es ocultar la cabeza. Muy probablemente eso es lo que estarán empezando hacer los gobiernos en los estados. Pero para los amatecos, éste no es tiempo para ocultarse, es más bien tiempo para dar la cara.

El Patronato gestionó ante las autoridades culturales competentes un recurso para la realización de la XXVII Fiesta Anual del Huapango “Encuentro de las Huastecas”, una festividad que a sus 27 años, cumple con el compromiso de enaltecer y ponderar la identidad cultural tének. A tres días de realizarse la festividad, la burocracia le anuncia, que no le entregará el recurso para ello. A tres días.

Nada ha sido fácil en su historia para la población de Amatlán; siendo cabecera municipal, por una decisión la dejó reducida a una simple comunidad enclavada en un municipio que en el nombre llevará la penitencia: Naranjos-Amatlán.

Aún tienen la esperanza de hallar sensibilidad y entendimiento para que las autoridades sepan de la trascendencia de esta festividad, una de la más importante en la Huasteca; se recurrió a los altos funcionarios de la Secretaría de Cultura, la que en su inicio dio una expectativa positiva para la fiesta. Pero de pronto, todo cambió. Amatlán y la Huasteca no se arredra. Si las autoridades no tienen el valor, habrá festival por el valor de su gente.

Por su gente Amatlán seguirá viva, a pesar de Donald Trump y a pesar de nuestras autoridades.