Desde la Raíz

Apostar a la cultura del cangrejo


Fue el domingo pasado cuando yendo a casa, crucé la plaza del Jardín del Arte; pude observar un nutrido grupo de jóvenes con grabadora en mano escuchando música electrónica; bailaban y saltaban liberando toda su energía; en lunes, un grupo de danza folclórica practicaba pasos tradicionales. Los dos espectáculos atrajeron a más de uno, y los hechizaba en las bancas o paralizaba en sus pasajes, conviviendo en el pequeño laberinto verde.

Es más fácil decir qué días no se ocupa este espacio: artes marciales, reuniones culturales, música tradicional o retos de big box, rap o hip hop, llenan su pequeña geografía. Un espacio tan pequeño para un horizonte tan vasto, diría yo.

Eso me recuerda hasta el día de hoy; por más que se cacaraqueen los logros y aciertos de cualquier bandera o grupo político, las condiciones de desarrollo no están puestas ni dispuestas.

El estigma de la persistente inseguridad, no solo en el sur de Tamaulipas sino en todo el estado o en toda la República, sigue siendo el peor lastre disuasivo para inversores en localidades pujantes y prometedoras. Toda esperanza de desarrollo termina por disolverse; todo esfuerzo para sacar adelante una ciudad -por más vocación turística o de cualquier índole- resulta vano.

Para aquellos que apuestan a la cultura, el conocimiento y con ello a la educación, sabrán que su civilización tiene futuro y con ello, su progenie lo tendrá.

Por más de 30 años he escuchado decir lo importante de Tampico para en el sur del estado, norte de Veracruz e incluso, la franja sureste de San Luis Potosí, donde coinciden los estados huastecos.

No sé qué sea. ¿Será el tiempo o la fresca y suave brisa otoñal? Los rincones de la ciudad ahora parecen tan esperanzadores. Puntos que fueron abandonados por la marcada violencia vuelven a recuperar el ímpetu y nobleza que dan nuestros jóvenes. La convivencia es necesaria para el ser humano, es ahí donde se cruzan puntos de vistas o experiencias, es la que enriquece el acervo de conocimientos; sin embargo, en la ciudad, en el estado y el país, hay demasiados lugares desamparados.

No creo en los milagros; Luis Sottil Cicero habla positivamente del programa Procura, del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes; un año después dijo: "queremos disminuir esa carga negativa cuando se habla de San Fernando, y eso la cultura lo va a enmendar, todo a través de la voz de lo que nos une", hay muchos millones en juego. Otros programas como Tan Talent, la nueva versión del FIT, también es carta fuerte.

Esperemos no sea lo mismo; se necesitan leyes de garantía para la permanencia de proyectos que sí funcionan. Porque si no, cada seis o tres años, los gobiernos de alternancia seguirán el rumbo doloroso del cangrejo.