8 de julio de 1914

No he logrado ver una descripción pormenorizada de la toma de Guadalajara por las tropas de Obregón el 8 de julio. Lo más completo que he leído es la narración que hace el futuro Manco de Celaya en sus “Ocho mil kilómetros en campaña”, pero me deja con no pocas dudas. Según una carta en mi poder del padre Daniel Lowere  al arzobispo Francisco Orozco y  Jiménez, el 8 de Julio por la mañana, salió huyendo el jefe militar  Mier hacia Puente Grande y en “El Castillo” fue derrotado. Eso confirma  la versión de que las tropas carrancistas entraron por el sur, por  la calle 8 de julio; pero sigo sosteniendo que el grueso de los revolucionarios, con Obregón a la cabeza, al venir de Tequila y La Venta entraron por el poniente, por  las calles Vallarta y Juárez. Transcribo  la carta de Lowere: “cerca de las diez a.m. llegó en automóvil Obregón, acompañado de uno de sus cónsules; le repicaron al entrar y le disgustó el sonido de las campanas. En el palacio lo recibió Castellanos y lo presentó al pueblo en el balcón principal”. Aquí fue donde el cerril norteño pronunció su famoso insulto a Jalisco: “por fin me encuentro en el gallinero de la República”. El ignorante revolucionario no entendía que Sonora es Sonora y que Jalisco, y el resto de la República, no son Sonora. Años después, en 1923, Obregón había cambiado y hablaba de Jalisco como “mi segunda Sonora” y, en 1924, al dejar la presidencia vendría a Guadalajara a descansar y apadrinar a Esther, la recién nacida hija de su amigo José Guadalupe Zuno, en una ceremonia en que oficiaría, en la casa de los Schneider, en la avenida Vallarta, el arzobispo Francisco Orozco y Jiménez, a quien en el fondo apreciaba. En Ocotlán, la familia Cortés tenía una propiedad, “El Fuerte”, donde pasó  unos días de descanso el arzobispo; y en una ocasión, en que Obregón fue ahí a vacacionar,  pidió dormir en la misma cama donde había descansado “el obispo muy macho”.

Regresando al ocho de julio, y a la carta de Lowere: “Cerca del mediodía y parte de la tarde llegó el grueso de las tropas, ocupando los cuarteles del Carmen, Capuchinas, Colorado, de la Gendarmería del Estado, de Artillería, la vecindad del Coloso…y no recuerdo qué otras fincas que tenían de cuarteles los generales los últimos días…la toma del seminario fue como a las 6 p.m. y nomás llegaron, dijeron al portero que iban por el superior y que solo ocuparían el primer piso unos días…dos días después siguieron invadiendo la casa y después Buelna el jefe de esas tropas pidió la finca para Liceo.” Se está refiriendo al magnífico edificio que todos conocimos como la XV Zona Militar. Continuando con la citada carta: “el mismo día ocho empezó el robo de automóviles….el día 9 se apoderaron del Colegio de los Padres Jesuitas, (la actual Preparatoria de Jalisco), y esa tarde del Colegio de las Damas….Desde que llegaron las fuerzas de Obregón los soldados andaban todo el día en los tranvías, por supuesto sin pagar, y el 8 y parte del 9 además ebrios….El 11 apareció un decreto de Obregón imponiendo un préstamo al Estado….El lunes 13 empezaron las cuotizaciones, señalando a la caja del Arzobispado una fuerte suma….El 16 ya se habían adueñado del Seminario y allí habría puesto su cuartel general el llamado General Buelna, uno de los jefes principales, es un muchacho de buena familia, de Mazatlán, tendrá a lo sumo 25 años, antiguo estudiante del Liceo de varones…Todas las Iglesias quedaron con guardia y aun de algunas se posesionaron como de la Catedral y Santuario luego comenzaron a saquearlas. En la Catedral haciendo excavaciones, dizque para encontrar las armas…. A caballo entraban los soldados a la Catedral y los vieron con sus mujeres tocando guitarra y bebiendo y durmiendo. Trataron de quemar la imagen de Nuestra Señora de Zapopan; pero contaban que uno propuso rifarla para saber si era Huertista o Carrancista y que salió carrancista y que por eso no la quemaron; después una joven penetró en la Catedral y la sacó”. 

Mi  mamá, entonces de sólo seis años, después, durante toda su larga vida, se estremecía de coraje y terror con los nombres de “los matones” Obregón y Diéguez.