Remembranzas futboleras

La ascensión de los Leones Negros me alegró, en contraste con los funerales inminentes de las Chivas Rayadas, que están en vísperas de descender, si la Virgen de Zapopan no hace el milagro de que el otrora popular equipo cambie de propietario: que lo compre alguien que sepa lo que eran las Chivas: un símbolo nacional de mexicanos contra extranjeros, de pobres contra ricos, de la Provincia contra la Capital. Pero todo parece indicar que el dueño del equipo logrará acabar con la afición Chiva.

El primer juego de futbol  al que asistí, a fines de diciembre de 1942, fue al Marte-Asturias, en el parque de este último, en la Ciudad de México, en la Calzada del Chabacano, con  graderías de madera, que, años después quemó la afición furiosa por una agresión a Horacio Casarín del Atlante. Mi visita al Asturias, fue durante una excursión del Instituto de Ciencias a  México y Puebla. Era yo el menor del grupo, estaba en cuarto de primaria, entre compañeros  de secundaria y prepa. Fue una mañana memorable: nos tocó delante de la porra del Asturias, formada por gachupines de gritos desaforados que me asustaban. No entendía yo por qué gritaban en forma tan majadera y con palabrotas contra el señor que dirigía el juego, un señor con pantalones cortos negros y una especie de levita, negra también, que, con un silbato interrumpía el juego. Fue novedad para mí ver que empleaban también la cabeza para pegarle al balón. Eran años en que el campeonato lo disputaban el España, el Asturias y el Marte. El Atlas y el Guadalajara no participaban aún en la Liga Mayor, cosa que, si no me equivoco, inició en 1943. Ambos equipos, o clubes, ya existían  pero sin participar en el máximo circuito. 

Probablemente fue en 1943 cuando vi un juego de “Liga Mayor” en el campo del Atlas, con graderías de madera; pero no recuerdo contra quién ni cómo quedó el marcador. Poco después, ascendió el Oro, que jugaba en el Parque Martínez Sandoval, en la calle Gigantes y la treinta del sector Reforma. Años en que en la familia padecimos aguda pobreza: imposible comprar un boleto y sólo nos quedaba a los pobres esperar “el pichón”, es decir, que faltando diez minutos para el final, abrían las puertas y todos podíamos entrar: recuerdo un final de un Guadalajara-Atlante y otro de Guadalajara-España. Mis compañeros del Instituto de Ciencias comentaban en la semana los juegos y yo me contentaba con escucharlos, por ejemplo aquel Oro-Tampico en que Heredia,  portero del Oro, despejó con tal fuerza que el balón se fue al otro extremo donde  golpeó al Tarzán Landeros, portero del Tampico y se anotó el gol. Por esos años el Guadalajara no se había convertido en Las Chivas. En el Instituto de Ciencias teníamos deportes los sábados en el Atlas y por eso la mayor parte de mis compañeros fueron atlistas; pero a mí me ganaba el amor al colegio porque Javier de la Torre, el Chamaco, y Rafel Orozco, el Rafles, jugadores del Guadalajara eran alumnos de la prepa del colegio y desde entonces me aficioné al Guadalajara; aunque ese club, a diferencia radical del Atlas, era medio refractario al colegio. En septiembre de 1945, al entrar a sexto año, en el colegio me tocó estar en el equipo Guadalajara y, como en quinto obtuve buenas calificaciones, mi papá me premió comprándome el uniforme del Guadalajara, de suerte que, cuando, en enero de 1946, me fui a México, llevaba entre mi ropa ese uniforme con el que me puse a jugar la tarde misma en que llegué a un internado del Instituto Bachilleratos, futuro Instituto Patria, y mis compañeros me etiquetaron como “el de Guadalajara”, que todo el tiempo soporté con orgullo. En los tres años de secundaria nunca fui al recién estrenado estadio de Ciudad de los Deportes, donde ahora juega el Cruz Azul.

Ignoro el futuro de los Leones Negros, pero mucho me temo que, dadas las circunstancias, suplan en parte el vacío que ha creado Jorge Vergara en la afición de las Chivas, que en Guadalajara cada día se va extinguiendo. Aunque ahora en la selección nacional hay seis jugadores formados en las Chivas, por primera vez en setenta años no se convocó a ningún jugador del Guadalajara.