Muriá ¿mi maestro?

Unos excelentes y fieles amigos  me enviaron ayer copia de un artículo publicado en el Occidental el 3 de marzo por Antonio de Jesús Mendoza, en el que este señor dice que José María Muriá: “Chema, un doctor en Historia y quien ha sido el maestro de Don Jesús Gómez Fregoso a quien le enseñó Historia y cómo debe hacerse la Historia”.

Hablar del señor Mendoza no me interesa, sólo diré que en los siete años en que presidí el Consejo Ciudadano de Ética y Transparencia en el Municipio de Guadalajara, al que yo invité a Mendoza, fue la única persona, de casi cien, a quien tuve que reprender en plena sesión del Consejo por sus calumnias contra  el Consejo. Sé que varias veces ha escrito contra mí; pero obviamente a palabras necias oídos sordos… Pero ahora, aunque escribió necedades contra mí hace tres días, no creo que deba hacer oídos sordos porque se trata de un verdadero insulto y en público. ¿Yo, alumno del señor Chema?¿Chema me enseñó Historia? Mis amigos creen  y yo también, que el señor Muriá, “Chema” según Mendoza, está verdaderamente indignado porque el Ayuntamiento me concedió, y no a él,  la Medalla Ciudad de Guadalajara 2014.

El viernes, día de la medalla, llegó “Chema” a la pequeña carpa, a un lado del presídium donde se preparaba el festejo, y ostensiblemente hacía gala de darme la espalda, de ignorarme. Si tanto me odia ¿Por qué ese afán de hacer notar que me daba la espalda? ¿No sería de más decencia, si es que “Chema” la conoce, abstenerse de asistir y no hacer gala de majadería?

Tuve la desgracia de conocer a Muriá cuando escribimos la Historia de Jalisco, que editó el gobierno en 1982. Para ese trabajo me ayudaron a investigar, en documentos amontonados en bolsas en el Archivo Histórico de Jalisco, tres alumnas del ITESO, con el acuerdo con “Chema” de que yo entregaría ese trabajo para la Historia y mis investigadoras lo entregaran como tesis para su Licenciatura. El gobierno les publicó su tesis que ganó el premio nacional de Derecho Laboral Manuel M. Diéguez. Yo entregué mi trabajo a “Chema” y me fui a Europa, a Varsovia, a dar un curso de Historia Sindical que la gente de Lech Valesa, de la Universidad de Varsovia  solicitó a la UdeG, que no envió a “Chema”. Permanecí un año como maestro de la Gregoriana de Roma y al volver, a principios de Septiembre del 82, “Chema” tuvo la nula calidad humana de invitarme a la presentación de la Historia en el Palacio de Gobierno, y en ese momento me enteré de que “Chema” no había publicado mi trabajo. Según la querida y recordada Carmen Castañeda, “Chema”, ¿mi maestro de Historia?,  quería que yo demostrara que José Guadalupe Zuno había fundado el sindicalismo en Jalisco, y resulta que yo, citando las declaraciones de José Guadalupe Zuno, afirmaba que el sindicalismo en  Guadalajara lo fundaron “unos buenos sacerdotes”, en palabras de don José Guadalupe. En esa misma ocasión Carmen Castañeda y Magdalena  González Casillas se quejaron de que “Chema” les había plagiado sus trabajos. Desde sus tiempos en la Prepa Dos, “Chema” se ha ido ganando enemistades…

La verdad es para mí un premio que “Chema” me odie: me odia como persona y me odia por ser sacerdote, cosa que me halaga. Nunca he ocultado mi calidad de sacerdote y siempre he respetado a personas anticlericales y antirreligiosas, con excepción, claro está, de “Chema”.

Yo siempre aprendo, aprendo de mis amigos y aprendo de mis alumnos. Ahora también aprendo de personas como Mendoza y como Muriá. Aprendo que así como uno puede pasar la vida ganándose cariño y ganando amigos, también, como Mendoza y “Chema”, se puede pasar la vida ganándose a pulso enemistades y odios. Con estas líneas estoy aumentado el odio que me tienen Mendoza y Muriá. A Mendoza no le hice  ningún mal. Simplemente no  lo ratifiqué en el Consejo de Ética; a Muriá tampoco  le he hecho ningún mal fuera del coraje que le causen estas merecidas líneas. Citando a otro jesuita que “Chema” debe odiar, el padre Ripalda, diré que la envidia “es tristeza del bien ajeno”: el chilango “Chema” lamenta no poder presumir el bien que es ser tapatío.