Hace exactamente dos siglos

Los bisabuelos de nuestros tatarabuelos que vivían aquí en el Virreinato de la Nueva España, no sufrían con el bombardeo de noticias y rumores. A pesar de sus múltiples carencias, nuestros antepasados eran  más felices que nosotros, oyendo día y noche las tragedias de nuestra ciudad, nuestro país y nuestro mundo. Sin redes sociales, sin televisión ni radio y sin periódicos, sólo se enteraban de lo que ocurría en las cercanías. No creo que los tapatíos, y no digamos los norteños, supieran que en Chilpancingo se acababa de instalar el Congreso de Anáhuac y que el día 6 de noviembre había declarado que la América Septentrional era  independiente de la Corona española: “El Congreso de Anáhuac legítimamente instalado en la ciudad de Chilpancingo de la América Septentrional por las provincias de ella: declara solemnemente  a presencia del Señor Dios árbitro moderador de los imperios y autor de la sociedad, que los dá y los quita… que por las presentes circunstancias de la Europa  ha recobrado el ejercicio de su soberanía usurpado, que en tal concepto queda rota para siempre jamás y disuelta la dependencia del Trono español… declara por reo de alta traición a todo  el que se oponga directa o indirectamente á su independencia…. Dado en el palacio nacional de Chilpancingo á seis días del mes de noviembre de 1813 años”.

Había corrido mucha sangre después de aquella mañana cuando el señor cura Hidalgo invitó a tomar las armas con aquello de “Viva la Virgen de Guadalupe, Viva Fernando VII”. Los jefes insurgentes habían tenido sus encuentros y desencuentros. Los especialistas se siguen preguntando por las razones que tenían los señores curas Morelos, Hidalgo, Matamoros y Mercado para cambiar el agua bendita por el fusil. López Rayón, el Dr. José Sixto Berdusco  no habían pensado lo mismo que el capitán Allende, los hermanos Aldama y la Señora Corregidora. El hecho era que desde aquel 16 de septiembre buena parte del pueblo estaba en armas. Imposible saber lo que pensaban los noventa mil indios del señor Cura Hidalgo: ¿por qué luchaban?  Es decir por qué peleaban todos los involucrados en esa lucha? ¿En realidad qué buscaban? ¿Había ideas claras? ¿Cuáles fueron los motivos de la insurgencia? ¿Buscaban lo mismo?

En el libro El Congreso de Anáhuac, editado por la Cámara de Senadores en 1963, con todos los documentos respectivos, me sorprendió lo que encontré en la página 118: después de la declaración de Independencia se afirma que el Señor Carlos María de Bustamante “pidió que (el Congreso) se sirviese declarar  que podía  volverse a establecer en este Reyno la extinguida Religión de la Compañía de Jesús: amplió esta solicitud con una oración tierna y enérgica, y en consecuencia presentó un Proyecto de Ley que podía servir para que se publicase esta Soberana  disposición. Se procedió  a examinar por los señores el proyecto del decreto sobre declaraciones de independencia, y hechas algunas reflexiones y quitada absolutamente la cláusula que había de la libertad de Fernando VII quedó aprobado y lo mismo se hizo sin alteración respecto del de la restitución de los Jesuitas, con lo cual se dio fin a la presente Sesión”. Todo  consta en el acta del 6 de Noviembre de 1813.

No está por demás subrayar que en Chilpancingo y en diversas comunicaciones de los jefes insurgentes nunca aparece la palabra México, sino América Septentrional, América mexicana, pero no “México”, a pesar de que 30 años antes ya la había acuñado Clavigero para designar al Virreinato de la Nueva España. En el acta de Independencia se habla de la Nación mexicana, del Imperio mexicano, pero no se habla de México.

No es, pues, sencillo establecer cómo nació México y mucho más complicado es tratar de averiguar cómo se fue elaborando entre los insurgentes y primeros independientes la idea de una nueva nación. En este 2013, después de 213 años del “grito” de Independencia, seguimos siendo una nación balbuciente que tropieza, luego se levanta y vuelve a tropezar hasta no sé cuándo. ¿Qué nos espera con los diputados con $u$ ca$a$ de enlace?

Los políticos de ahora han comenzado “la grilla” desde  estudiantes, como concejales de grupo o lidercillos , luego en las secciones juveniles de sus partidos; en cambio Rayón, Morelos, Bustamante, Quintana Roo no fueron grillos estudiantiles, sino forjados en plena lucha por la independencia.