Guadalajara: 18 de Julio de 1914

El 18 de julio de 1914, hace un siglo,  aniversario de la  muerte del Benemérito, en la plena ocupación de Guadalajara por  Obregón y Diéguez,   los tapatíos se desayunaron con la novedad de que iban a cambiar de nombre a algunas calles: la de Placeres sería Madero, Porfirio Díaz cambiaría a Belisario Domínguez. El padre Daniel Lowere escribió: “en la fiesta a Juárez hablaron Miguel Medina Hermosillo, me parece frente al monigote en el jardín de Escobedo …En  la velada la vieja Atala Apodaca se desató en verdaderas blasfemias y en atacar al clero con toda saña, pidiendo su exterminio, al terminar la aplaudieron mucho y la abrazaron en señal de aprecio en público Díeguez y Buelna… y el día 21 en la mañana firmó Diéguez  la orden de prisión para todo el clero, yo lo supe al medio día y me escondí luego empezaron a tomar presos a todos los sacerdotes... Muchos nos escondimos y algunos emprendieron la salida de Guadalajara… Pasados algunos días de tener incomunicados a los padres presos, cerca de cinco días, les quitaron la incomunicación y como a los ocho o nueve días  los empezaron a dar libres, pero dejándoles la ciudad por cárcel, y con obligación de presentarse periódicamente en la comandancia militar. Antes de salir de la penitenciaría, un pseudo tribunal hacía un remedo de juicio reduciéndose ordinariamente a estas tres preguntas: ¿conoce al cura Correa?, ¿es su amigo íntimo?, ¿qué noticia o participación tiene del complot por él fraguado? “

     El Sr. Cura Correa, párroco del Santuario de Guadalupe, desde 1910 había sido el gran promotor de los sindicatos obreros.

     “Mayor fue el temor cuando se supo que el Diéguez prometió a los masones acabar con el clero: se supo que les dijo que mandaría a todos a las Islas Marías, a trabajar para que vieran que no era lo mismo comer de flojos; que dejaría a tres o cuatro de los más viejos que pronto se irían muriendo, y así se acabaría la raza… Por diversos conductos supe que próximamente se procedería a la reaprehensión de los padres que habían salido de Escobedo y seguían buscando a los otros, para lo cual harían un cateo general, y castigarían fuertemente a las familias que tuvieran ocultos sacerdotes. En vista de esto, el P. Ramos Chávez y yo resolvimos salir de Guadalajara al extranjero. Parece que en esos mismos días otros salieron de Guadalajara para distintos rumbos. Nuestro plan fue salirnos en tren, porque partiendo de día y en lugar concurrido menos se sospechaba la fuga y menos temíamos la vigilancia. Saldríamos en tren hasta Ocotlán; de allí en vapor a la Palma y a caballo a Sahuayo, con la familia (ilegible) nos iríamos luego y allí esperar que estuviera al corriente el tren al norte”.

       Me llama la atención de que si bien Diéguez cerró los templos de Guadalajara, no lo hizo con los de Tlaquepaque: “un mundo de gente iba a San Pedro Tlaquepaque a oír misa los domingos, y con eso hicieron su agosto los señores de la Hidroeléctrica de Chapala: se llegó a asegurar como cosa indudable que Pinzón, representante de la compañía y cónsul francés, cuya conducta dejó que desear en el desempeño de su cargo, no así los cónsules japonés e inglés, había entrado en tratos con Diéguez para hacer negocio con la clausura de los templos. Será o no esto cierto, pero el caso es que se hizo saber por medios particulares el deseo que la Autoridad Eclesiástica tenía de que no se fuera a misa a San Pedro, pues no incurrían en falta los que no la oyeran. Los sectarios entonces dieron otra vuelta al dogal: se ejecutaron algunas violencias en las casas donde se celebraba el Sacrificio de la Misa. … Hubo entre los sicarios algunos que conocieron lo duro de los puños de los católicos y lo punzante  de la lengua de las católicas. Una señora se encaró a los soldados y a su jefe y les dijo que no iban a impedir  que se celebrara la misa, sino que iban en busca de cosas que robar”.  (Carta de Miguel Palomar y Vizcarra al arzobispo Francisco Orozco y Jiménez. En el Archivo Cristero del  ITESO).

  Se inventó  la palabra “carrancear”, verbo muy regular y frecuentativo.