Centenario y bicentenario

Desde mediados del 2007, por lo menos, comenzaron a formarse muy variados comités para festejar, en el 2010, el centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia. Sería casi imposible tener un panorama suficientemente ilustrativo de lo que se ha ido haciendo en todo el país. Por lo pronto, a nivel nacional, sabemos que por lo menos dos ilustres personajes han declinado presidir el comité o comisión nacional. Cada estado sin duda habrá llevado su proceso particular. Por lo que se refiere a Jalisco y a Guadalajara me ha tocado la fortuna, ¿o infortunio?  De participar en más de una comisión y mi experiencia no ha sido especialmente memorable o envidiable. En una éramos, ¿o somos?, tal cantidad de personas muy heterogéneas en cuanto a intereses, procedencia, preparación y capacidad, que difícilmente se auguraba el éxito. En alguna otra tengo la duda de si la dicha comisión continúa viva oficialmente o si fue algo de membrete momentáneo para cubrir las apariencias.

Tal vez, por lo que he visto, predominaba cierto interés académico por elaborar diversos trabajos conmemorativos sobre personajes y diversos hechos de esos centenarios. Hubo también euforia por rescatar y dignificar los lugares donde ocurrieron acciones relevantes de las guerras de Independencia y de la Revolución. En el caso de Jalisco, predominó la preocupación por rescatar los alrededores del Puente de Calderón: un verdadero parque nacional, aunque para lamentar una dolorosa derrota. Se trataba de limpiar el lugar, crear un verdadero centro turístico  con atractivos de diversa índole y un museo ilustrativo. Diversos proyectos para rescatar la memoria de jaliscienses distinguidos de las guerras de Independencia : Pedro Moreno, el precursor Primo de Verdad y Ramos, el Amo Torres, José María Mercado: la proclamación de la independencia de la Nueva Galicia, antes que  la Nueva España; se pensó también en una muy solemne conmemoración de los actos de la abolición de la esclavitud por don Miguel Hidalgo. Por sólo mencionar los proyectos que de momento recuerdo. Ignoro si todo ha quedado en anteproyectos y buenos deseos.

 Capítulo aparte, tanto en los recuerdos de la Independencia como de la Revolución, merece la preocupación por la reedición de obras clásicas. Creo que va caminando el proyecto de editar, con tirajes casi millonarios, libros para niños de primaria sobre ambos acontecimientos: ojalá culmine el proyecto.

Me preocupa que las conmemoraciones se puedan reducir a monumentos y libros y que nuestra población joven se sienta marginada y ajena, dejando a los viejos los recuerdos y añoranzas. En este año electoral, de 2009, lamento que la  gente joven se mantenga  ajena y desinteresada. Una excelente conmemoración sería que los jóvenes vieran que se les considera como lo que son en realidad: el México del futuro. Cada graduación de alumnos me causa preocupación en lugar de producirme gusto y alegría: nuestra gente joven, al graduarse, pasa de la condición de estudiante a la de desempleado frustrado y desesperado. El desempleo juvenil es uno de los grandísimos problemas nacionales con muy variadas causas y consecuencias. No puedo dejar de recordar la impresión que me causó la visita al campus de Colotlán de la Universidad de Guadalajara, hace dos años, cuando tuve la fortuna de visitarlo, y, debo decirlo, de recibir innumerables y nunca olvidadas muestras de atenciones de alumnos y maestros. Me hicieron  magnífica impresión todas las instalaciones, sus redes de cómputo y salones muy bien equipados para educación virtual, por no hablar de directivos y maestros, todos jóvenes entusiastas e inteligentes. Pero me sigue angustiando el futuro de esos muchachos: ¿qué van a hacer en Colotlán los contadores, abogados, ingenieros, no sé si también sociólogos, economistas, literatos, historiadores, licenciados en sistemas, psicólogos y no sé cuántas profesiones más?. Los recursos humanos y técnicos que generosamente facilita la Universidad de Guadalajara en Colotlán, Autlán, Ciudad Guzmán, Tepatitlán, Ocotlán,  Lagos, Ameca, Puerto Vallarta ¿en qué aclaran la vida futura de nuestros jóvenes? ¿Dónde van a trabajar? Algunos vendrán a Guadalajara a saturar aún más nuestra más que saturada ciudad con miles de jóvenes desempleados. Los más “afortunados” emigrarán con algún  pariente a los Estados Unidos.

Obviamente la misma Universidad de Guadalajara, y las demás universidades,  no son  responsables de que sus exalumnos no encuentren empleo. El enorme problema es de alcances nacionales y requiere de soluciones muy complejas y más urgentes cada día.