Los Sonámbulos

De yerbas y eternidades instantáneas

En la jerga capitalista de la época, a la guerra permanente, salvaje y despiadada protagonizada por el 1 por ciento de la población mundial y otros la denominan "incertidumbre"; mientras, en política a toda transformación de lo mismo, impulsada fundamentalmente por aquella, le apodan "reformas estructurales", de lo que se infiere que la actividad pública se gestiona en privado, la soledad resulta acompañada y, con carrujo de mota o sin él, el instante se convierte en una eternidad.

"Porque hay momentos en la vida que... son momentáneos", según Cantinflas, más claro y preciso -sin amparo- que la "poesía alejandrina" de Marx y Engels en El Manifiesto Comunista ("En las heladas aguas del cálculo egoísta"), a decir del vate Octavio Paz, casi igual que los apologistas del navajazo trapero y silencioso del palenque casinero, donde no hay día en que no se proclame, como los viejos alquimistas, que hay luces oscuras o, lo que es lo mismo, que no hay porvenir sin sufrimiento.

Es verdad que no hay nada más antipoético que el economicismo vigente, como asegura el bardo francés Michel Houellebecq, y que ante la prosa actual los antiguos eran unos domadores del lenguaje, capaces de mover por lo menos a polémicas .

El oxímoron como modelo económico y programa de gobierno, ahora también es tesis de jurisprudencia, porque el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación haya concedido amparo a cuatro no fumadores de mariguana para que la consuman, pero dejando intactas las reglas relacionadas con la producción y la distribución, va en contra de la elemental ley de la oferta y la demanda (así el empeño de avanzar dando vueltas)

¿Es el principio del desmantelamiento del narco como poder imbricado en los poderes formales y económicos, o es parte del "desarrollo sostenible", según cierto filósofo del decrecimiento sereno -Sérge Latouche- que apunta a un menor consumo y a una mejor calidad de vida?

"Vístanme despacio que tengo prisa", diría Napoléon o, para expresarlo de otra manera, tal vez por esos lentos apresuramientos que caracterizan a toda acción transformadora que camina sobre sus huellas, el debate para aterrizar el tema termine en un fenómeno "cíclico", por perpetuo y permanente, como los apuñalamientos financieros cotidianos.

Casi medio siglo de combatir a la canalla envenenadora, con resultados funestos, miles de cadáveres y recursos dilapidados, no pueden merecer otra cosa: una larga y calculada reflexión... para luego seguir igual.

Ahora la yerba no solo sirve para volar a eternidades instantáneas, sino también para tapar el bosque: más concesiones al poder económico (hasta la antes prestigiosa medalla Belisario Domínguez, además del manejo de pensiones), más actos de connivencia entre actores de la esfera pública y privada... mientras los capos siguen en aparente fuga.