Los Sonámbulos

La vieja comadrona neoliberal

Conforme al comportamiento siempre excluido de los modelos matemáticos del neoliberalismo, pero inevitable hasta para los investigadores de la combinación de factores y circunstancias de un momento concreto (analistas de "coyunturas", les llaman), lo sucedido en enero, en los templos del capitalismo casinero rebasó las suposiciones más irreales y lo que el respetable presenció -y padecerá durante un buen tiempo más- fue una "carnicería financiera", similar a la de 2008 con el timo hipotecario Subprime, según una resumida descripción.

Resulta de una incomodidad insufrible que justo después del "Día Mundial de la No Violencia y de la Paz" (en honor a Mahatma Gandhi) se tenga que hacer referencia a crónicas que, más que colorear los "hermosos días" por venir debido a quién sabe qué maniobras y reformas gubernamentales, están a tono con las tenebrosas narraciones marxistas respecto de la India, esas donde los dioses del progreso succionaron hasta la médula a esqueletos humanos, víctimas del saqueo, la tortura y el crimen.

"La violencia es la partera de toda vieja sociedad...", dice el vigentísimo ex corresponsal revolucionario de (ironía de la vida) un rotativo conservador estadounidense. Y agrega: "Y ella misma, la violencia, es una potencia económica". (El Capital, FCE, p. 670)

De ello pueden dar testimonio guerras de cárteles, impunes "tratantes" de personas, escapes y recapturas de capos y toda esa narco-industria que ha popularizado a nuestro país, parte potenciada del capitalismo salvaje que por eso ha seguido (y seguirá, pese a los desplantes oficiales para presumir que existe) y alcanzado rango trasnacional. Pero es una parte nada más.

"En 2015 se fugaron 735 mil millones de dólares", se lee sobre los países con economías ya más en estado de emergencia que "emergentes", y "en enero de 2016 se descapitalizó con 6.6 billones de dólares (en el 2008 fueron 8.8 billones) a los mercados accionarios mundiales", se dice en otro lugar, anticipando peores desastres.

Vieja comadrona, resorte de la acumulación de fortunas y monopolios, el despellejamiento es protagonizado por el célebre "1 por ciento", en contra de él mismo pero más en contra el 99 por ciento restante de la población, élite que reconfirma el desquiciamiento de la pretendida razonabilidad entre profetas y econometristas.

Apelar a la nariz gubernamental mientras el "tomahawk financiero" escalpa nuevamente a millones de cráneos, es ignorar casi una década de forzados maquillajes y suntuosos gatopardos, donde además se avisa de la pérdida de millones de empleos gracias a una presunta cuarta revolución industrial (los propagandistas nunca se enteraron que Alan Turing ya andaba en esos menesteres !desde 1936!), aunque de lo que se trata no es de anunciar la "buena nueva", sino de justificar el "infortunio".