Los Sonámbulos

Sobre “trata” y tráfico de cerebros confusos

Lamentablemente México es "foco" de "trata de personas". Cierta calaña pasa por empresario honorable y políticos obedecen servilmente un "dale pa´trás, papá". Por eso los "envíos" a Estados Unidos sólo son superados por Tailandia. También algunos gobiernos escogieron el peor camino para combatirla.

Con base en el facilitador consejo de Montaigne, cito a otros "para explicarme mejor": "El trabajo sexual y el tráfico sexual no son lo mismo. La diferencia es que el primero es consentido mientras que el último es por coerción. Las organizaciones de personas trabajadoras de sexo entienden el trabajo sexual como un acuerdo contractual donde los servicios sexuales son negociados entre dos adultos por mutuo consentimiento. El trabajo sexual no es siempre un acto desesperado o irracional; es una elección realista de vender sexo -para sostener a la familia, recibir educación o tal vez mantener un hábito de consumo de drogas. Es una acción independiente".

Es parte del informe que sobre la "trata de personas" redactó la Comisión Global del "VIH y Derecho" (julio de 2012), con análisis de ONUSIDA.

Esto pulveriza el argumento moralino-legaloide de que "todas son víctimas o seres vulnerables", con lo que los gobiernos del Distrito Federal y del Estado de México se han erigido, más que en garantes de derechos y libertades, en tutores-criminalizadores, "infalibles", de conciencias y traseros. Cierran table dance, bares, discotecas, etc., reparten etiquetas de criminales, encarcelan gente y confiscan propiedades.

La citada Comisión se estableció a solicitud de la Junta Coordinadora del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA), la integraron 14 eminencias del mundo con apoyo de un "Grupo Técnico Asesor de personas que viven con VIH", miembros de comunidades afectadas y expertos en leyes, salud pública, derechos humanos y VIH. La encabezó el ex presidente de Brasil, Fernando Henriquez Cardoso y, para conclusiones, además de estudios y debates durante 18 meses, la revisión de 680 escritos de más de mil autores de 140 países, México entre ellos.

Las autoridades podrían ahorrarse males mayores con asumir el resumen ejecutivo, donde se "hace un llamado enérgico a gobiernos, sociedad civil y organismos internacionales para que:

"Aseguren que la aplicación de leyes contra el tráfico de personas se enfoque cuidadosamente en castigar a quienes emplean la fuerza, la deshonestidad o la coerción al introducir a las personas al comercio sexual, o a quienes abusan de los trabajadores sexuales migrantes a través de deudas, violencia o privación de la libertad. Las Leyes contra el tráfico de personas deben usarse para prohibir la explotación sexual, pero no... contra adultos implicados en trabajo sexual consensual".

Pero para la ambigua moral "cívico-bíblica" (Bernardo Barranco, dixit) oculta detrás de esta cruzada, es intolerable que una persona venda servicios sexuales por su voluntad -¡qué horror!-, ignorando la historia (XVIII siglos A.C., entre los sumerios, "porne" griego y las experimentadas "felatoras" romanas y otras contemporáneas)

Por eso el informe de la Comisión habla de "tráfico de conceptos erróneos" (capitulo 3.2: "Personas trabajadoras del sexo", p.41), síntesis de las leyes aplicadas en el DF y en el Edomex en materia de "trata", cercanas a la "prohibiciòn" y sus nefandas y probadas consecuencias: actividad clandestina, acoso y violencia de bandas delictivas y policías, círculo de corrupción crimen-gobierno (un negocio peor de explotador y criminal que el que dice combatir)