Los Sonámbulos

De la “tierra elegida del humor”

De manera arbitraria y sin el cabildeo correspondiente en revistas o instituciones dedicadas a entregar títulos tan simbólicos como contradictorios, por no decir fraudulentos, los literatos surrealistas concedieron a nuestro país el distintivo de "tierra elegida del humor negro".

Se debe al artista José Guadalupe Posada tal rótulo, merced a sus "admirables grabados sobre madera de carácter popular", que "nos sensibiliza las agitaciones de la Revolución de 1910 (las sombras de Villa y Fierro deberán ser interrogadas, concurrentemente a estas composiciones, sobre lo que pueda ser el paso del humor de la especulación al de la acción", refiere André Bretón.

Pues bien, "la hierba negra no ha cesado en chisporrotear, afirmando el triunfo del humor", expresaría nuevamente el padre fundador y principal teórico del surrealismo, ante el cual nuestro Nobel, Octavio Paz, suavizaría sus críticas (lo consideraba muy honesto y vitalista, pero también muy intransigente) y confeccionaría una oda en su honor por lo acertado del epígrafe.

"¡Ahh... que buena obra señor gobernador", se cuenta que le dijo el presidente Gustavo Díaz Ordaz al gobernador del Estado de México, Juan Fernández Albarrán, durante la inauguración del penal de "Almoloyita" en 1966. Y con un falso tono elogioso a la obra , Díaz Ordaz continuó: "¡Esto es mejor que un hospital o una escuela... porque usted ya no va a regresar a la escuela, pero aquí... quién sabe!".

Ya desde entonces el humor casi macabro había caído sobre las polvorientas planicies de Almoloya, pero quizás hacía falta "afirmar" con acciones más rocambolescas, con supuestos fortines a prueba de bombas y misiles, pero no de cañonazos, los cuales han puesto en riesgo el honor del humor nacional frente a la confección de malos chistes, faltos de gracia.

Pocas situaciones han evitado la victoria permanente de la herencia del prócer plástico, nativo de Aguascalientes, que hoy tendría material de sobra para sus calaveras. Conforme a las reglas surrealistas, el país ha salido airoso de las eliminatorias en un prolongado torneo.

Pero una cosa es la "rebelión del espíritu", su supuesta liberación, y otra cosa la caricaturización de lo grotesco. Igual que en su momento Paul Valery consideró como intraducible la palabra "humor", de un tiempo a la fecha el título honorífico otorgado a nuestra patria ha sufrido letales abolladuras.

Bretón lo advirtió oportunamente: el humor negro tiene sus fronteras, entre ellas la tontería, la ironía escéptica, la broma sin gravedad pero, sobre todo, "es el enemigo mortal del sentimentalismo con aire perpetuamente acorralado -el eterno sentimentalismo sobre fondo azul- y de una cierta fantasía de corto vuelo...".

Ahí está el mal chiste: un sistema político y económico acorralado, aferrado a ficciones efímeras.