Los Sonámbulos

De teologías y fiestas perversas

De la religión, lo mismo que de la economía y de la política, se ha dicho que quizás estamos en pañales pues apenas se han dado algunas aproximaciones de sus alcances extremistas, aunque la historia muestra capítulos que no permitirían agregar demasiado.

No es esto algún contrasentido sino el resumen de la lucha entre fundamentalistas, convencidos de que su religión es la única y propietaria de la verdad revelada por misterios aún más misteriosos, y cualquier opinión en contra resulta una herejía, motivo de carnicerías.

¡Duro contra los idólatras reunidos en fiestas perversas y sus patrocinadores, así como contra gobernantes promotores del vicio y la perdición que, además, se mezclan entre la feligresía en otros templos donde se celebran ritos religiosos todavía más paganos y opiáceos, como el futbol!

Esto no es, como se ha dicho, el principio de la tempestad sino parte de ésta, la cual, eso sí, se proyecta más cruda tras la combinación de teologías que, aspirando a purificar la vida de los seres y hacer ésta más llevadera al pretender satisfacer necesidades mínimas, termina por asesinarla, previo martirio en los montes de la miseria material.

"El siglo XXI será religioso o no será", aventuró el escritor francés André Malraux, quien estuvo lejos de sospechar que su patria sería uno de los escenarios en los que habría de concretarse fatalmente esa visión, en su versión más brutal, a estas alturas de la centuria.

¿Hay que ser intolerantes contra la intolerancia, incluso defender la intolerancia, como propusieron Karl Popper y Slavoj Zizek, respectivamente, el primero para evitar la desaparición de los tolerantes y el segundo para martillar al ogro salvaje del capitalismo y desenmascarar sus trampas de dominio y explotación? Bueno.

A falta de una mayor comprensión y de continuos jaloneos, tambores y cornetas sólo darían formalidad a las cosas, es decir, a esa guerra soterrada, muy hipócrita, que ha involucrado a las grandes potencias, ya de un lado o de otro, y que se viene desarrollando en nombre causas nobles y libertarias.

Toda muerte violenta es inhumana y es inadmisible, por más celestiales o democráticos que sean los argumentos, por más redentores que la propaganda los presente.

Por ello, no es ocioso preguntar: ¿a quién han estado financiando los países más poderosos del planeta por aquellos rumbos (ambiciones mediante pues "no hay almuerzos gratis" ni armamento regalado, según el dogma del capitalismo que se acomoda a todos los extremos, incluido el comunismo) donde, como ha probado la experiencia, los insurgentes de hoy son los terroristas de mañana pues están atados al mismo denominador común?

Ese financiamiento no ha sido menos dogmático que los agresores de fiestas supuestamente para desenfrenados. El origen no justifica pero explica algo.