Los Sonámbulos

El plan del 1% en tiempos desquiciados

Tal vez porque los administradores de los sacramentos neoliberales y sus monaguillos han fracasado en su empeño de vender "la estabilización de la miseria" como uno de los períodos más felices de la humanidad, mera transición para alcanzar el cielo, es que algunos millonarios han propuesto que los gobiernos les cobren más impuestos (una inmoralidad contra el credo capitalista)

Tal iniciativa no la lanzaron apellidos famosos en suelo azteca, sino en Nueva York, donde los Rockefeller y los Disney encabezan una lista de 40 millonarios que piden pagar, porque pueden, más impuestos, el 1 por ciento, "a fin de aliviar la pobreza y reparar la deteriorada infraestructura estatal", dinero que "iría a las arcas públicas para aliviar problemas como la pobreza infantil, el problema de los desamparados y la debilitada infraestructura de puentes, túneles, desagües y carreteras", según la agencia AP (22-03-16).

A lo anterior hay que sumar que el Fondo de la Familia Rockefeller "ha anunciado que se desprenderá de toda su participación en Exxon Mobil y, en general, en aquellas compañías cuyo negocio sean los combustibles fósiles por entender que las petroleras, origen de la fortuna familiar (John Davison fundó la Standard Oil, antecedente de Exxon Mobil), están engañando a la gente sobre los riesgos del cambio climático".

Ante las amenazas contra la humanidad, "no hay ninguna razón sensata para que las empresas sigan explorando nuevas fuentes de hidrocarburos", aseguró el Fondo de la Familia Rockefeller en una carta publicada en su página web, asegurando que la conducta de Exxon sobre cuestiones climáticas parece ser "moralmente reprobable."

Supóngase que estos lances, además de asombrosos, son dardos envenenados en medio de una disputa presidencial estadounidense dirigidos contra la teocracia republicana; también, que es un viejo truco envuelto en la coartada del "Bien Común" o semejantes, o que el humor negro se arropa en desplantes de una nueva teología neoliberadora, más allá de supuestos keynesianos, tasas "Tobin", dudas minskynianas (por Hyman Minsky) o comedidas "camisas de fuerza", tipo doctor Piketty, para controlar a los espíritus desquiciados.

Total, dígase que son "un chiste primaveral", igual los cabildeos en Europa por establecer un impuesto a las transacciones financieras.

Pero todo eso sucede mientras en nuestro país se siguen enviando miles de millones de dólares a paraísos fiscales para evitar pagar impuestos, simulando en forma mediática pérdidas fantásticas, además de disputarse la aparente carroña de Petróleos Mexicanos, abriendo más las puertas al tradicional saqueo neoliberal para que el 1 por cierto que detenta la riqueza siga la ruta de la acumulación.

Algo tendrán aquellos "chistes" en forma de "plan" que los santuarios mediáticos capitalistas ni por error los mencionan.