Los Sonámbulos

“Todo pasa en Ecatepec” (¿en serio?)

Acuñada entre destacados -y sin duda sufrientes- personajes de la fuente reporteril del Valle de México, la frase es un resumen de la calamidad en rebeldía y de fieles casi resignados, motivo de chacoteo también ante episodios inverosímiles, producto de la imaginación y la histeria.

"Todo pasa en Ecatepec", se dice, en un clímax que tiene en el Mexicable un elemento más de tensión, rival del comercio de sangre donde los propios policías son los principales promotores, "reporteros exclusivos" con acceso al perímetro del crimen para capturar y "subir a la red" gráficas con cadáveres todavía humeantes, desangrados, mutilados y que sin maquillaje posan para la posteridad, como la miseria hollywoodense que, como recordó el colega René Ramón, no gastó en escenarios ni en sueldos de "extras" en los pepenados paisajes de Nezahualcóyotl ("Elysium", futuro ya presente del capitalismo salvaje) con Matt Damon sometiendo a madrazos a un par de androides opresores.

Es otra vía para el cotilleo de las hordas cibernéticas, prestas a esparcir la veracidad del rumor y detallar la especie: "algo pasó...", "se especula que...". El deseo morboso se solaza ante los acontecimientos no sucedidos aún: ¡Se los dije: esa madre se iba a caer!".

"Un fantasma se pasea por San Andrés de La Cañada" (en plena sierra), y es el de Carlos Monsivais, que ahora viaja en Mexicable (o lo que es lo mismo, "el mexicano perdona todo, menos el éxito de otro", ni siquiera que lo intente).

Luego, las encuestas que, como los pronósticos de los gurús neoliberales de los últimos 34 años y su cielo en la tierra, con meticulosos cálculos geográficos y políticos se reproducen bíblicamente (ajá) en medios foráneos y domésticos, estableciendo que:

Ecatepec es un municipio del Estado de México (aquí la precisión de las coordenadas permite al foráneo intuir que es parte de un país); que su gobernador Eruviel Ávila aspira a la banda presidencial (aquí la claridad de los referentes -deseos semi ocultos y "cortesías"- determinó la superficie de las sospechas) y que, primordialmente, es un lugar muy horrible para vivir, como Naucalpan (otro municipio mexiquense, según la investigadora conclusión del tanteómetro del humor social)

"Todo pasa por Ecatepec", se dirá ahora, anticipando no ya la suerte de la comunidad estigmatizada sino la de los "suspirantes" a Los Pinos, esperando que una o más góndolas se precipiten, o que el cerro del Ehécatl (Dios del Viento) se desgaje y arrastre, en complicidad con el infortunio inducido, a todos esos ciudadanos irritados (más de Un millón 600 mil, según el INEGI), pero principalmente a los nativos, ocupantes sexenales de casas de gobierno.

Si "todo pasa en (y por) Ecatepec", no es por la estadística económica de "la mala suerte" (en realidad ha pasado desde hace casi cinco años... ¡y lo que falta!).