Los Sonámbulos

Un país para aburridos

En las formas, esta semana arranca el proceso electoral para los comicios federales intermedios del 7 de junio del próximo año. En los hechos, las actividades se iniciaron una vez que las fuerzas políticas cerraron la agenda del Pacto por México tras la aprobación de las reformas en materia energética.

Más específicamente, habría que decir que la batalla comenzó cuando las nuevas fuerzas de la Liga de la (Falsa) Decencia filtraron el video con diputados panistas en plena fiesta con escorts en Puerto Vallarta, terminando con algunas decapitaciones políticas y abolladuras en la testa de sus dirigentes.

Para 2015, pues, habrá no sólo elección para diputados federales sino comicios en otras 17 entidades, ya para elegir gobernador (nueve estados) y/o para renovar alcaldías y congresos locales. En el Distrito Federal se elegirán autoridades en las 16 delegaciones.

A esto hay que sumar una andanada de consultas populares, principalmente para determinar el destino del propio poder Legislativo a elegir, si se eliminan 100 plurinominales, y la reforma energética.

En total participarán diez fuerzas políticas, tres de ellas nuevas como Morena, Encuentro Social y Partido Humanista, en todos los casos con el correspondiente tufo caudillista y religioso que no puede faltar en una contienda electoral.

Con todos estos ingredientes, aparentemente democráticos, y con un rebautizado árbitro que ahora se llama INE (Instituto Nacional Electoral, antes IFEl) y con los no menos retocados Organismos Públicos Locales en Materia Electoral, los llamados "Oples", se está horneando un pastel que, tradicionalmente, no atrae más moscas que la clientela cautiva, y a veces ni eso.

En ese recrudecimiento de la apatía ha desempeñado un papel importante la situación del momento y, por ejemplo, los augurios de los organismos internacionales en materia económica para el próximo año se inscriben más en un exhorto a la resistencia, a aguantar, que a mostrar aunque sea una sonrisa de pose en espera de vientos favorables.

Esto es lo que ha generado un país de desencantados con la democracia, por eso, parafraseando a cierto ex consejero electoral, la cantidad de "manueles" (y "manuelas", gente aburrida) se ha hecho cada vez más grande, según sondeos.

Siendo palpable que la nave del capitalismo local persiste en la ruta del estancamiento vía "reformas estructurales", que no leva anclas ni despliega velas (por más empeños y títulos honoríficos que se otorguen en el exterior a los ministros responsables), la duda sobre los ofrecimientos que harán los partidos políticos es grande.

A las clásicas triquiñuelas de los encantadores de serpientes, un hecho parece que va a resultar vital durante el próximo proceso electoral: a ver quién reparte más despensas y otras miserias pues, lamentablemente, en eso consiste la democracia electoral.

Lo interesante de la fecha comicial no será cuánta gente va a votar por representantes que, por lo demás, no van a representar más que a sus patrones o a sus intereses, sino las consultas populares, sobre todo la energética donde, cualquiera que sea el resultado, abonará al desencanto, ya de los reformistas del punto muerto de largo plazo o de sus adversarios.