Los Sonámbulos

¿Por qué hay “nada” en lugar de “algo”?

El capítulo "Panamá Papers" es, pese a la abundancia de tinta, ceros a la derecha y personajes (empresarios, jefes de estado, etc.) una minucia entre todo lo que navega en "ultramar", es decir, en empresas "offshore", expertas en evasión fiscal y/o el ocultamiento de "dinero sucio".

El economista Gabriel Zucman ("La riqueza escondida de las naciones", Siglo XXI) desde 2014 aseguró que hay unos 7.5 billones de dólares en cuentas "offshore" y la evasión ronda los 200 mil millones de dólares anuales, "factor clave en la desigualdad actual", dice. Estados Unidos es líder con 60 por ciento de evasores.

Refiere que en Islas Vírgenes y Panamá operan los "especialistas" en crear empresas pantalla -offshore-, aunque el dinero en "ultramar" alcanza costas de Hong Kong, Islas Caimán, Jersey, Singapur y, a pesar de que no tiene salida al mar, de Suiza, "por donde pasan 2.5 billones de dólares".

Pero fue en la tierra del abogado y cronista de los bajos fondos, Rubén Blades, donde golpeó el salsero estribillo de los que tienen la "mala maña de irse sin pagar" y cuya historia pasó de la sospecha a la difundida confirmación. El "canallón", siempre impune ante la ley, lo había sido también ante los ojos de millones de forzados contribuyentes, de ahí el dolor de verse descubierto.

En venganza los partidarios de la ortodoxia neoliberal (sinónimo de "capitalismo en lo oscurito" y evasión fiscal, que es delito) han tratado de amortiguar el golpe a punta de improperios y desplantes de ostentosa ignorancia, sugiriendo incluso que los ciudadanos pueden tener su propio "offshore" pues, sostienen, para ello no se necesita ser millonario (basta con ser beneficiario en alguno de los comedores populares de la Cruzada contra el Hambre pues tener monopolios, dedicarse a la especulación y a la evasión, o protagonizar algún affaire con "casas-blancas" y malinalcazos, es pura vanidad quintopatiera)

En tanto, la autoridad doméstica, involucrada hasta los huesos y ante las evidencias del caso, responde con "filosófico" tono: "¿por qué hay nada en lugar de algo?.. pues, porque el talento empresarial, como los impuestos, deben ser invisibles, como la mística extremidad".

Eso ya le da al devenir un molde en el que hasta "criaturas inferiores" están "adaptadas", como previeron Platón y sus secuaces, y transforma un mundo ya inanimado en uno de cotidiano atropello de la nada, cual vil "verdad histórica" ayotzinapada.

!Qué felices fueron los individuos que, según estudiosos de Darwin, bajaron de los árboles y comenzaron a caminar erguidos ante cambios climáticos que provocaron la escasez de bosques húmedos, abriendo la sabana!

(No tuvieron que padecer el Hoy No Circula ni ver cómo la frívola doctrina de la abstracción económica confirió al crimen estatus de legalidad honrada).