Los Sonámbulos

De las luces opacas


En materia de impuestos siempre se ha medido con una vara distinta, diríase clasista, para el pago y para su evasión. Igual sucede a la hora de decidir su destino y su transparente ejercicio.

Por eso, difundir una lista de morosos no va a lograr que éstos acudan en tropel a la caja a ponerse al corriente, ni va a modificar en forma sustantiva todo el tinglado legal para procurar equilibrios.

Al final, en esta clase de acciones, meramente efectistas al amparo de una claridad nublada, sucede como en la letra del viejo tango de Carlos Lenzi y Edgar Donato, "crepúsculo interior", previo a la "media luz": los verdaderos evasores están ocultos en las fundaciones, fideicomisos y leyes que impiden a la hacienda pública recaudar, por ejemplo, unos 600 mil millones de pesos anualmente.

Viejo tema de gran vigencia, para ellos no ha habido (ni habrá, a pesar de la reforma hacendaria) lunes de desolación, solo domingos de tés danzantes y alfombras silenciosas, cantaría Gardel. Y hasta pueden aparecer como la versión moderna del bandido social "Chucho El Roto", benefactores de viudas y los menesterosos.

Lo curioso en esto es que en casi todas las reacciones que generó la difusión de una lista de incumplidos, nadie se haya tomado la molestia de mencionar que uno de los grandes agujeros de recaudación se halla, sí, en la informalidad y en la morosidad, pero es mucho mayor allá donde ni se paga lo que se debe debido a la flexibilidad y, además, se reciben devoluciones millonarias de manera puntual.

En efecto, son millones los que ni siquiera aparecen en los padrones del SAT -Sistema de Administración Tributaria-. Cerca de nueve millones, entre personas físicas y morales, no existen, solo 40 millones de la suma de la Población Económicamente Activa (PEA). Es un gran boquete.

Pero una breve revisión permite advertir que la supuesta eliminación del régimen de consolidación fiscal, que ha favorecido a unos 390 grupos empresariales, no afectará ese estatus. Hoy ese régimen sólo cambió de nombre (es llamado "fiscal opcional" para grupos de sociedades) y se trata de que se realice lo mismo que venía sucediendo: diferir el pago (supuestamente en tres ejercicios, como máximo)

Y este es sin duda uno de los más grandes de todos los agujeros de incumplimiento con el fisco, hoy pretendido faro de la transparencia y paladín de la justicia recaudatoria.