Los Sonámbulos

De financieros y bailarines

"Si los tártaros inundaran hoy el continente Europeo, no sería fácil hacerles comprender lo que es entre nosotros un financiero".

De esa manera, en términos comedidos y en el contexto de la Ilustración, el pensador francés Charles Louis de Secondant (conocido como Señor de la Bréde y Barón de Montesquieu), aludía, más que al "complicado arte de la recaudación" o el desconocimiento de los "pueblos sencillos", al sistema hacendario que extinguió las gabelas romanas en la monarquía fundada por los francos, que exentaba de impuestos a condes, oficiales del rey y otros mediante una serie de enredijos y artimañas ("El Espíritu de las Leyes", Porrúa, pp. 551-552).

Menos benevolente, Marx apeló a Montesquieu para arremeter contra un sistema favorecedor de "la lotería de la bolsa y a la moderna bancocracia" (Génesis del capitalismo industrial, El Capital, FCE, p. 637)

"Por los años en que Inglaterra dejaba de quemar brujas, comenzaban a colgar a falsificadores de billetes de banco. Qué impresión producía a las gentes de la época la súbita aparición de este monstruo de bancócratas, financieros, rentistas, corredores, agentes y lobos de bolsa, lo atestiguan las obras de aquellos años", dice el alemán, quien de paso afiló el lápiz y su prosa contra aquellos que "no contentos con dar con una mano para recibir con la otra más de lo que daban", se erigían como acreedores perpetuos de la hacienda estatal hasta el último céntimo, esto en el caso de los bonos de deuda pública (p. 642)

Las cosas no han variado en el mundo, ahora mediante doctrinas económicas donde los bailarines de Milan Kundera están más adheridos al suelo, pese a sus abstracciones y obsesiones.

Eso muestra el discurso desarrollado en nuestro país desde hace unos 33 años, dirigido no a enfatizar el presente, sino a trazar el futuro con su pretendido progreso irreversible (el porvenir como negocio, además de una ilusión, fuente inspiradora de crónicas de gobierno)

Como en la matemática existencial kunderiana ("el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido", dice en "La Lentitud") seres encorvados, "arrancados a la continuidad del tiempo", "fuera de tiempo", "en estado de éxtasis" ,quieren hacer del presente materia de olvido, mero accidente.

Son ejemplares las manchicuepas de nuestros financieros para tratar de acolchonar el ramalazo que ya pulverizó ofertas de no subir impuestos y de no incrementar deudas, igual que las que hacen en Estados Unidos para seguir encubriendo el libertinaje especulador de banqueros (Bank of America, Bank of New York Mellon, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Morgan Stanley, State Street y Wells Fargo) bajo el dogma del "too big to fail" (demasiado grande para caer).