Los Sonámbulos

De fantasmas al mediodía

A punto de concluir el primer tercio del sexenio, del inicio desparalizador se pasó a un cuadro ciertamente movido, conforme al eslogan oficial, pero donde, además de las protestas generadas por la violencia y la economía con los perennes signos de ir en reversa, se suma la presencia de "grupos desestabilizadores" que, no conformes con aprovechar el dolor de las víctimas del binomio crimen organizado-gobierno, ventilan las propiedades presidenciales. Todo, dicen, con el avieso fin de atentar contra el proyecto de nación.

Con las condescendientes anteojeras del teatro del absurdo de Samuel Beckett, veríase aquí un signo de salud, como aseguró el irlandés respecto de los pomerianos ante la conspiración (y, agregaríase, ante su interés milenario por los misterios del cielo)

Empero, el Maquiavelo de Maurice Joly sostiene que estas maquinaciones, verdaderas o simuladas, "... pueden ser un excelente recurso para estimular la simpatía del pueblo a favor del príncipe cuando su popularidad decrece." (Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu)

Cualquiera que sea la orientación, sin excluir en ello el humo encubridor del "Incendio del Reichstag" (culpar a otros de pecados propios y luego proceder) el caso es que, cuando faltan todavía cuatro años, hay "fuerzas subterráneas" (Hannah Arendt, teórica del Totalitarismo) buscando hacer naufragar la nave.

¿Son acaso los que, como hicieron en 1982, 1987 y, peor, 1994 y 1995, y recientemente en el 2008, participan del festín especulador y se llevan sus dólares a donde el rendimiento es mayor? (en agosto pasado, la Global Financial Integrity -ONG-, afirmó que en las últimas cuatro décadas salieron del país 872 mil millones de dólares de dinero ilícito, relacionado "con facturación fraudulenta que esconde operaciones por las que no se pagan impuestos". Tan sólo en el 2013 salieron 356 mil 818.5 mdd, según Banxico, y en lo que va de este año se han fugado 18 mil 133 mdd)

Como se sabe, ellos no son "desestabilizadores" ocultos ni de secretos bárbaros en los bajos fondos del fraude, sino conspiradores del tipo de Chesterton que, a diferencia de los encapuchados de las marchas estudiantiles, se muestran a plena luz del día. "Nos ocultamos mediante el procedimiento de no ocultarnos de nada", afirma un anarquista (El hombre que fue jueves)

Ellos no serían siquiera sospechosos pero, ¿entonces de qué "desestabilizadores" se habla? ¿Acaso por los bajones del petróleo es la nueva "Internacional Negra"?, ¿una reminiscencia de la "santa cacería" marxista contra la moderna Santa Alianza?, ¿agentes del Imperio hurgando en los misterios del Sanedrín o del Santo Rosario? No se sabe.

No está para creerse en "sociedades secretas" pues ya todo es público (hasta las transacciones inmobiliarias a escondidas), pero de que hay espectros en el día, sin duda.