Los Sonámbulos

El “éxito” de la “fracasomanía”

El término "fracasomanía" es autoría del economista alemán Albert O. Hirschman y define una actitud prejuiciosa que no ve avances donde sí los hay. Lo empleó al referirse a los resultados positivos obtenidos en Colombia merced a cambios en el rubro agrario, respondiendo así a las voces que hablaron de fracaso.

En nuestro caso, pocos se opondrían a ser incluidos en una lista bajo tal denominación -incluido el autor de este espacio-, pero son los hechos los que permiten transferir la etiqueta de "fracasomanía" a los que hablan de "éxitos", alcanzados o futuros, logrados como por una especie de "Acción Paralela" a la Robert Musil, es decir, una realidad sostenida en el imperio del aire... de la nada.

Al respecto, leo y releo el opúsculo "Algunas Tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México" (Colegio de México-UNAM) del doctor y catedrático de la UNAM, Jaime Ros Boch, el cual, en síntesis, es una vigorosa refutación al capitalismo vigente y sus mal llamadas "reformas estructurales", así como a la apología de la "fracasomanía" con su impronta devastadora al paso de cinco sexenios y dos años que va del actual.

En la era de las sagas ficticias y frívolas del tipo "Harry Potter" y otras de hematófagos y licántropos no menos succionadoras que la antropofagia casabolsera-financiera, un texto como el de Ros Bosch tendría que alebrestar el dormidero y generar debates como el protagonizado por el propio Ros y Carlos Elizondo pues va directo al corazón de los "fundamentos" del capitalismo huehuenche: su ideología, esas creencias que al modo de religión se han ejecutado implacablemente.

Pero justamente a eso debe en parte su "éxito" la "fracasomanía": matizar o rehuir a las evidencias y no confrontar sus tesis con los hechos ni, menos, con otras distintas pues de algunas metáforas se ha hecho profesión de fe, textos definitivos que ha llevado a los miembros de esa legión a convertirse en "esclavos de algún economista difunto", como sugiere Ros.

Efectivamente, si el legendario Raúl "Ratón Macías debía sus hazañas en los ensogados boxísticos a "su manager y la virgencita de Guadalupe", los panegiristas del capitalismo desbocado y del crecimiento económico con muletas deben su exitosa "fracasomanía" a la Divina Providencia (eso han sostenido a partir de cuadros alegóricos sin fundamentos empíricos).

Pero en la obra de Ros, una a una las "reformas estructurales" son puestas en su justa dimensión (la educación, por ejemplo, no es un eslabón previo al desarrollo económico sino al revés: es la buena economía de las personas la que las impulsa a buscar una mejor educación, como observó también Hirschman). Y "no van a servir de mucho para salir del estancamiento", concluye el economista.

(Nota: el libro de Ros se difundió antes de la conflagración de violencia en Guerrero).