Los Sonámbulos

El “entertaiment” y el arte de la sobrevivencia

Desde hace varias décadas, aparejado a la mala calidad del aire, se ha respirado un denso oxigeno más trágico que pesimista, provocado por agentes peligrosamente tóxicos que, no obstante timos y especulaciones, han tratado de paliar la depredación y la devastación mediante atmósferas sintéticas, simuladas.

En sentido estrictamente económico, el país lleva varios decenios no en contingencia, sino en emergencia e, igual que los técnicos ambientales, curiosamente las recetas tecnócratas en vez de remediar, empeoran la situación.

Por eso los "signos vitales" son en realidad "la ley de los pocos vitales", esos espectros de aterradora actualidad de la famosa regla paretiana del "80-20" (por Wilfredo Pareto, muy corta porque ahora es "El 1 por ciento" y el resto), que nada tienen que ver con los delirios seniles de los personajes de García Márquez y sus putas tristes, sino con la sustentada investigación sobre la distribución de la riqueza, con los "pocos de mucho" y los "muchos de poco", desfile de una ingente cantidad de pobres cada vez más pobres, condenados a la bodega de los "excedentes" del sistema, pero con los cuales "algo hay que hacer".

Para ello se han venido diseñado atenuantes como el célebre "entertainment" (tytttytainment, en inglés, que mezcla el seno del lactante y el entretenimiento, atribuido a un ex asesor del ex presidente estadounidense Jimmy Carter), combinación de lenitivos y suavizantes que, junto con la democracia, dibujan el prometido e inalcanzable "futuro feliz".

De esta manera el espíritu innovador tuvo a bien impulsar la apertura de locales para alimentar a menesterosos en todo el territorio nacional, paisaje similar al de entreguerras del Siglo pasado, envuelto en pose de celestial filantropía.

Igual pasa con ese "apalancamiento" financiero con responsabilidad social de banqueros y gobiernos, donde el pobre no sale de pobre pero es sujeto de crédito, haciendo del prostamo o del microcrédito resorte vital del "arte de la sobrevivencia".

Noticias recientes (El País) indican que en el competitivo mercado (no regulado) de "prestar a los pobres", en América Latina los microcréditos crecieron en 35 mil 950 millones de dólares entre 2001 y 2012. Refieren la arraigada usura en México, donde un crédito de 3 mil 500 pesos paga 77 por ciento de interés.

Los novedosos instrumentos financieros han dado lugar a revolucionarias estrategias comerciales pues, por ejemplo, en Argentina la verdura ya se vende a plazos, mientras el gobierno neoliberal satisface la codicia de los propietarios de los "fondos buitre".

En esa forma, millones pueden, si no compartir el entusiasmo de los que se han apropiado de la riqueza, llevar su pobreza "cómodamente", a plazos y resignados. ¿Empleos, salarios? ¿Combatir la desigualdad? Sólo los herejes.