Los Sonámbulos

La economía del “salvaje pacífico”

Desde los griegos, el amor por el dinero, su acumulación sin más, y las transacciones monetarias (financieras) representaron una potencial amenaza. Por eso recomendaron vigilarlas. Siglos después y pese a los escarmientos, nada se ha movido.

Este es el más grave e intocado problema: la riqueza obtenida mediante lo que Thorstein Veblen, teórico burlón del "consumo conspicuo" y "la entrenada incompetencia", satíricamente describió como el "honorable método del saqueo y la apropiación ilícita", agresión de una "cultura bárbara" y depredadora.

Recientemente, el Nobel de economía Paul Krugman difundió el perfil de esa mentalidad del bárbaro matizado (por el disfraz de pacífico "meritócrata" y hasta filántropo) con la "lista de ricos" de Institucional Investor: 25 especuladores, autollamados con el decente apodo de "gestores de fondos de cobertura", obtuvieron 21 mil millones de dólares en el 2013, es decir, más del doble que todos los profesores de educación básica en Estados Unidos, donde el 1 por ciento de la población se benefició del 95 por ciento del crecimiento postcrisis del 2008.

Esta es la riqueza heredada, el trabajo depredador -el del beneficio sin producto, decididamente holgazán-, que azota al mundo y ha permitido que el 0.001 por ciento de la población -92 mil personas- concentre casi la mitad de la riqueza mundial (110 billones de dólares), o que 85 individuos ostenten una riqueza similar a la de 3 mil 570 millones de personas, la mitad más pobre del mundo.

La cosa es peor ya que, según la prensa británica, en los paraísos fiscales se ocultan más de 32 billones de dólares, casi un tercio del PIB mundial.

Con el caso de los especuladores, Krugman respondió a aquellos que preguntan si se les debe cobrar impuestos, y elevados, a los más ricos. Obvio, los voceros neoliberales ven aquí "medidas confiscatorias", faltas de ética y hasta ladronas, pese al origen fraudulento y no productivo de esas fortunas, beneficiarias de rescates oprobiosos con cargo al erario público, como el Fobaproba -hoy IPAB- tras el "diciembrazo" del dúo Salinas-Zedillo.

"Los ricos son diferentes de tí y de mí", le dijo F. Scott Fitzgerald a Ernest Hemingway en un presunto diálogo. Éste simplemente respondió: "Sí, tienen más dinero".

En efecto, quizás sólo se trata de "chicos listos, que no sirven para nada", salvo para meter al mundo en líos y beneficiarse de ellos, pero no gratuitamente se ha afirmado que "el tipo de hombre adinerado se asemeja al tipo de delincuente por su falta de escrúpulos a la hora de utilizar bienes y personas para sus propios fines, así como en los hábitos mentales supersticiosos, creyente de la buena suerte, la adivinación, los encantamientos, los augurios, el destino... partícipe de ceremonias chamanistas". (Veblen, "Teoría de la Clase Ociosa", Alianza Editorial, p. 241).