Los Sonámbulos

De la doctrina del “sacrificio”

No por vieja y gastada la película deja de provocar terror: ya con desplantes braveros ("defenderé el peso como un perro") o posturas preñadas de un falso optimismo ("los fundamentos son sólidos"), los supuestos cancerberos de la moneda y de la economía nacionales difícilmente aceptarán que frente a esa plaga depredadora como es la especulación, no hay blindajes ni fortalezas que impidan un nuevo episodio calamitoso.

Y no las hay porque el Moloch de la biblia neoliberal siempre exige el sacrificio humano para afirmar sus ideas religiosas y evitar catástrofes peores, según los creyentes.

Es de rigor entonces rendir tributo al Minotauro en vez de establecer reglas que impidan el libertinaje especulador que, por el puro placer de la emoción y del negocio, han mostrado su capacidad devastadora.

La "borrachera" de 2008 con las fraudulentas hipotecas Subprime no termina en resaca todavía cuando asoma ya otra melopea de alcances delirantes, antes incluso de que la Reserva Federal de los Estados Unidos (la Fed) incremente su tasa de interés.

Los, eso sí, guardianes del Hades capitalista, tanto domésticos como foráneos, han tenido tiempo de sobra para revertir la "desregulación" iniciada en la década de los años ochenta bajo la promoción de ese binomio conservador de triste memoria, Thatcher-Reagan, y ejecutada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), pero nada.

En nuestro caso, ante la deliberada falta de controles y con todo y "reformas estructurales", la plaga especuladora actúa conforme al canon correspondiente y por eso hay que echarle más dinero a la codicia, de 52 a 200 millones de dólares diarios, una medida tan despilfarradora como inútil que se aplicará del 31 de julio al 30 de septiembre de este año.

Para entonces, según cálculos conservadores, se habrían utilizado 9 mil millones de dólares de las reservas (y cuando la Fed eleve su tasa sin duda se hablará de cifras mayores).

Otra medida prevista ante la especulación ("volatilidad", le dicen los curas ortodoxos) es elevar la tasa de interés de referencia local, actualmente de 3 por ciento, para buscar que los especuladores no se vayan tan pronto, esto matizado con el argumento de "apuntalar a la moneda nacional", según el Banco de México. Eso sucederá "en cualquier momento" y "como refuerzo", amenazan.

En otras palabras, si quienes tienen deudas en dólares la están pasando ya mal, los deudores de créditos hipotecarios, tarjetas de créditos y otros, van a entrar en pánico, como sucedió tras el "diciembrazo" Salinas-Zedillo en 1994, de efectos ruinosos todavía vigentes.

Todo ese ritual de sacrificio es imperioso antes que mutar y convertirse en apóstata de una religión y sus abstracciones, un opositor de pensamiento peligroso que ya ni las "izquierdas" se atreven a deslizar.