Los Sonámbulos

De la “desmexicanización” neoliberal

De buena gana habría que ignorar los desplantes neoliberales que afirman que los bienes públicos en poder de manos privadas tienen como destino el paraíso. Pero es imposible ante los resultados y saqueos.

Lo mismo cabría cuando un gobernante habla sobre la necesidad de replantearse "a dónde nos dirigimos como nación". Una trivialidad como esa, algo más que humor negro para pieles tolerantes, tampoco pasa por alto pues se trata de una nueva tomada de pelo que elude que el rumbo está infelizmente trazado, económica, política y socialmente.

No se puede ignorar nada porque - y esto es lo que se quiere ocultar a golpe de calcetinazos propagandísticos- millones de personas han sido perjudicadas, incluso el músculo de fonación capitalista, cada vez con menos voz y argumentos, atrofiado por su fe.

Nadie extraña los viejos remedios estatistas, pero varias décadas de pesadillas neoliberales y su populismo redentor (verdaderas "shitstorm" que, según cierto filósofo oriental, son algo así como "tormentas fecales") no las soportan ni los más cínicos: el TLC de los años 90 nos iba a empujar al primero mundo, lo que de algún modo se cumplió: casi 10 millones se fueron a los Estados Unidos, forzados por la miseria y porque las oportunidades escasean conforme se agudiza el dogma.

También, la venta de paraestatales iba a detonar el progreso y a distribuir la riqueza pero lo único explosivo fue el remate de bienes iniciado en los años 80, y que especuladores y demás figuraran como hombres "Forbes", mientras millones (56 actualmente) fueron condenados a la miseria.

Además, según la añagaza neoliberal, la calidad de vida sería agua de uso corriente debido a la eficacia y la honradez, y la pobreza sería una anécdota aplastada por el talante emprendedor y visionario de nuevas especies, distinto del tradicionalmente holgazán y corrupto de la sinecura oficial.

Pero ha sucedido justo lo contrario y hasta los peores defectos de un lado están en el otro y viceversa.

Eliminar todo eso sí sería "desmexicanizar" la vida política y su capitalismo huehuenche, y tal vez por eso la queja contra el jefe de la iglesia Católica mundial pues ese sentir se entendió como una injuriosa petición de "auto exorcismo", algo indecente (peor que el fallido mural comunista de Diego Rivera en el Centro Rockefeller de Nueva York que, dicen, incómodo a ese clan capitalista monopólico) ya que con ello se pondría al espíritu nacional contra las cuerdas.

¿Qué se va a replantear?, ¿la administración?, ¿el gobierno?, ¿más reformas ilusionarias?, ¿más reversa en transparencia y rendición de cuentas?, ¿más simulación en el combate a las drogas?