Los Sonámbulos

La desigualdad satisfecha

En épocas de doctrinaria austeridad miserable, quizá por pudor las riquezas acumuladas asoman tímidamente los "resortes del talento" que las hizo posibles. Con todo, tienen que enfrentar la "insidia" mala leche de millones de seres que no tienen ninguna capacidad intelectual ni habilidad, pero sí el descaro (típico del contumaz sinvergüenza) de no conformarse con programas asistenciales, comedores populares y subsidios y, peor, reclaman oportunidades, mejores salarios y todo eso que se difunde bajo la mezquina bandera de la "redistribución de la riqueza" o "combate a la desigualdad".

Aunque Doris Lessing, Nobel de Literatura, afirma que el talento es algo bastante corriente, tal vez sea la escasez la que ha llevado incluso a ciertos filósofos, sociólogos y alguno que otro economista (rebeldes o renegados), a incomodar a los dueños de fortunas debido a sus "especiales aptitudes", por las cuales evaden impuestos, especulan movidos por su "espíritu animal" y están entregados al deporte epocal de "acumular por acumular".

"¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?", tituló uno de sus libros el polaco Zygmunt Bauman. Para la desigualdad satisfecha esto se responde fácil y basta decir, con fundamentos históricos por ejemplo, que el "Talento" fue una moneda que se utilizaba en la antigüedad y la Providencia quiso que mutara en "individuo con potencial para desarrollar determinada habilidad" (inversionista, se llamará después)

Quizás por reconocimiento de las limitaciones propias se habla de "talentos" y no de "genios" pues, como anotó José ingenieros en "El Hombre Mediocre", éstos crean nuevas formas de actividad no emprendidas por otros o desarrolla de un modo enteramente propio y personal actividades ya conocidas (la evasión, el fraude y la especulación son tan viejos como los "talentos" bíblicos; sólo en la Parábola de los Talentos de San Mateo (25, 14-30) no hay lugar a explicar cómo se logró la multiplicación).

El caso es que sigue la acumulación sin freno por todas las vías y ocho "talentos" suman la riqueza de 3,600 millones (la mitad más pobre de la población mundial) según el último informe de Oxfam (Una economía para el 99 por ciento). La "riqueza acumulada neta asciende a 426 mil millones de dólares". Un escándalo.

"Talentos" menguantes se han quedado en el camino y de 388 millonarios en 2010, hoy quedan sólo ocho: Bill Gates (Microsoft) Amancio Ortega (Zara e Inditex), Warren Buffet (Berkshire Hathaway), Carlos Slim (Telmex, Grupo Carso), Jeff Bezos (Amazon); Mark Zuckerberg (Facebook); Larry Ellison (Oracle) y Michael Bloomberg (Bloomberg LP).

No hay que dudar de la existencia del "talento extremo" como tampoco de la "miseria extrema", pero los profetas neoliberales se resisten a aceptar que es la desigualdad, y no la pobreza, lo que hay que combatir.