Los Sonámbulos

Del crédito al “mal humor”

En fechas recientes el gobierno federal difundió la creación del empleo "2 millones" en lo que va del sexenio, una cifra que, medida con los dos gobiernos pasados, la situación actual y por la publicidad, dejó la impresión de que fue alcanzada luego de haber cruzado la selva a pie, algo que quizá sea exacto si se toma en cuenta la actuación de cocodrilos, anacondas y otros depredadores en la economía.

Con todo y lo bien recibido que esto supone, no pasa por alto que cada empleo, formal, se traduzca en algo así como un "beneficio envenenado", de "clase mundial", de ahí que la informalidad rebase incluso los más pesimistas cálculos del optimismo a sueldo.

La razón está es que se trabaja más tiempo solo para depender cada vez más del crédito, no para adquirir lujos y extravagancias, sino para comprar comida, medicinas, pagar educación y gastos personales.

Estudios (OCDE) aseguraron que "los mexicanos fueron los más trabajadores durante 2015, al laborar dos mil 246 horas en todo el año, un aumento de 0.8 por ciento en comparación con un año antes" (cuando la media es de mil 766 horas), pero encuestas nacionales (inclusión financiera 2015) destacaron que de 28.9 millones de personas que tienen un crédito, 55.2 por ciento dijo que lo ha utilizado para alimentarse y cubrir gastos de salud y de educación.

Aunque la OCDE reconoció que de 2000 a 2007 el salario promedio en México creció 2.3 por ciento y en el periodo post crisis (es decir, el actual), se contrajo 1 por ciento (solo aumentó 1.3 por ciento, aunque la pérdida de poder adquisitivo en los últimos 35 años está por encima de 77 por ciento), rápidamente se encontró a los "culpables":

De la miseria salarial, es la criminal falta de productividad (aunque se trabajen más horas), mientras que del crédito para comida, salud y educación, se ubicó a la todavía más criminosa falta de cultura financiera, previsión, incluso irracionalidad y, solo por no errar y exhibir un talante excluyente, se incriminó también a la situación económica.

Dicen los "analistas" que esto le ha dado al crédito la "categoría de riesgoso" y por ello es más caro (¡años de usura y abusos simplificados!, primero con los "buenos muchachos" de la década de los años 90 que de bancos no sabían nada o, más bien, sabían mucho, por eso el eterno engendro del Fobaproa-Ipab, y ahora con la banca extranjera, que hasta vende seguros para "proteger" el dinero de sus clientes)

Pero se eludió mencionar como "categoría de riesgo" al canon neoliberal de "la flexibilidad laboral" (nada garantiza, ni más horas de labor, la permanencia en el trabajo, así que hay que darse ánimos para andar siempre sobre la cuerda floja), lo cual no impide que las ofertas de crédito (siempre preautorizadas, con algunos datos por confirmar, fuera de cualquier investigación, según la propaganda) busquen enganchar a una parte del "mal humor", desesperación de riesgo, mientras los demagogos electoreros, que no hace mucho proponían cruzadas para un incremento al salario mínimo, velan saliva para la próxima campaña.