Los Sonámbulos

Del crac del capitalismo redentor

Las evidencias confirman que el capitalismo neoliberal, es decir, ese que procura la concentración de la riqueza a trancas y barrancas y, por otro lado, se cubre de baños de populismo mediante la redistribución del ingreso, vía programas de redención para evitar alborotos, cruje más en su atolladero, a pesar de la ficticia vestimenta de una equilibradora "responsabildad fiscal".

Eso indican los avisos para aplicar una metodología "base cero" en la elaboración del presupuesto de 2016, lo que solo ratificaría la milenaria máxima de que "se puede amar a un príncipe, se puede amar a un rey, pero ante un recaudador de impuestos hay que temblar" (así ha sido siempre, quizás con la excepción de Leví de Alfeo, bíblico recaudador de Cafarnáum, conocido en el santoral católico, cristiano y anexas como San Mateo).

Lo anterior, porque salvo el PRI que en su época de opositor propuso cobrar impuestos a los dueños de este país para cubrir boquetes fiscales superiores a 500 mil millones de pesos, la difundida "base cero" apunta, sí, a quitar la grasa al pantagruélico aparato gubernamental; también, a los miles de holgazanes que deambulan en los sindicatos y que desde ahora están enseñando los dientes.

Pero también en el blanco están un posible gravamen en alimentos, el retiro de subsidios a la electricidad, la eliminación o reducción de recursos de programas sociales y, por si no fuera suficiente, disminuir la inversión en educación, sobre todo en el ámbito profesional ("para qué financiar títulos de profesionales si sus dueños están en el desempleo o andan fileteando carne en taquerías o tianguis", se dirá).

Todo esto es regresivo, no progresivo, según los canónigos neoliberales; es un insultante derroche en tiempos de vacas flacas cuyas estrategias, para colmo, en vez de combatir la pobreza tienen el mágico "don" de multiplicarla, como ha sucedido en los ya más de 30 años pasados.

El crac del capitalismo redentor, que durante estas décadas se ha legitimado mediante una grosera despensocracia "regalando" alimentos, cemento, vales y tarjetas, incluso televisores para entretener el hambre de aquellos que no están inscritos en los comedores populares, etc., está apuntando no a una revolución fiscal, sino algo parecido a una "revuelta fiscal", como en Estados Unidos:

Si en el vecino país los contribuyentes tronaron contra el Estado Benefactor, aquí, éstos, junto con los pequeños y medianos empresarios, seguramente no aplaudirán si los responsables de diseñar el gasto no actúan con "responsabilidad fiscal" y, al contrario, siguen alimentando histerias de lo que un economista calificó como "falacia estructuralista", navegando en ambiguas aguas coyunturales que, finalmente, retratan el carácter neoliberal y, lamentablemente, de buena parte de la sociedad.