Los Sonámbulos

El combate de los “buenos muchachos”

Hace poco más de 20 años un periodista veterano, de trato amable pero con aspecto de seco cascarrabias, amonestaba a un burócrata de medio nivel, "coordinador" del programa estratégico de seguridad en el ayuntamiento de Naucalpan, por manejos que ultrajaron los bolsillos de vecinos de zonas residenciales:

"¡Muchachito ratero!", le decía, mientras el aludido sólo esbozaba una sonrisa que pretendía acolchonar un señalamiento que se repitió en otros tonos, distintas voces y asuntos durante varios años, ya no bajo la cobija del PRI sino la del PAN (en el colmo, llegó a ser calificado como "un pillo" por un capo del narco y exhibido en un libro por un empresario corrupto).

El origen de su fortuna, que en menos de 15 años lo llevó de una modesta vivienda a mansiones en zonas exclusivas y a ser dueño de avionetas, coleccionista de motocicletas, autos y predios, no difiere en el caso de Ricardo Anaya, dirigente del PAN, quien en menos de 13 años como servidor público amasó una riqueza que, igual que el "muchachito", no justificaría con sueldos y bonos pero sí es explicable: la rápida acumulación no es saqueo procaz, sino humanismo diligente y ordenada prontitud, diría el Monsi.

En esencia, la misma historia con diferentes rodajes y deslealtades es la protagonista en Acción Nacional, donde el hedor de asalto grita: "¡vamos a acabar con esos gobiernos corruptos!", cuando en apego a la realidad tendrían que decir: "¡vamos a sustituir a esos corruptos!"

Hay varios ejemplo vivos de eso pero destaca el del activo tuitero, "denunciante" de corrupción y ex dirigente de AN en el Edomex, Octavio Germán Olivares, impune pese al escandaloso manejo del dinero de los contribuyentes, caso conocido por Ricardo Anaya a su paso como secretario general del PAN, igual por la actual cabeza albiazul mexiquense, Víctor Hugo Sondón, quien fue secretario general de Olivares y hoy también abandera causas contra malos y corruptos.

En descargo de los "buenos muchachos" y como refutación a las reprimendas de la amabilidad furiosa del extinto periodista Ángel López contra Ulises Ramírez Núñez (residentes de Naucalpan conservan los folletos de la estafa, aunque nunca recibieron sus "alarmas vecinales" por parte del precandidato a gobernador por el PAN), así como de los intentos de Ricardo Anaya por justificar sus gastos sin explicar el origen del dinero, dígase que en el consejo político nacional del PRI figuran otros de esa especie.

Es igual en gobiernos del PRD, Morena y su cruzada de honestidad respaldada por fideicomisos con cerrojo de segundos pisos (AMLO), amén de falsos ecologistas y demás fauna que combate la corrupción practicándola (esto explica el porqué la "Fiscalía Anticorrupción" federal sigue sin ocupante, del mismo modo que la Comisión anti-maleantes del PAN sólo es un burocrático adorno).