Los Sonámbulos

De cárteles, deudas e ilusiones rotas

Episodios cotidianos, de pronto la esperanza muta en frustración frente a la hostilidad, decididamente usurera, mientras el triunfalismo de los sufridos empeños gubernamentales por su espíritu reformista topa con la desgracia de su devastadora doctrina:

Este año podrán entrar empresas locales y extranjeras a la venta de combustibles (gasolina, diesel, etc.) y apresurar así el sepelio de Pemex, pero los precios no bajarán, según Luis Videgaray, titular de Hacienda, quien con ello, además de congelar el entusiasmo del presidente Enrique Peña Nieto, anticipó algo ya sucedió en otros tiempos con iguales engaños neoliberales respecto de la extranjerización bancaria y la presunta baja en las tasas de interés y de cobro de comisiones: la conformación de un cártel.

Se alegará que ante la caída de los precios petroleros y el embate de los especuladores (tanto locales como foráneos) que han dinamitado al Ogro Programático (Javier Ortiz de Montellano, dixit), es imposible reducir el precio de los combustibles, menos empatarlos con los de Estados Unidos (casi cuatro pesos menos) y, además, el presupuesto no resistiría un tijeretazo más.

Pero, como sucedió con la banca, vendrán luego los sobados argumentos para defender la depredación: que "no se puede porque hay que invertir en infraestructura", que "el mar es más profundo y oscuro de lo que se cree"; que si "las ondas gravitatorias de Einstein han propagado perturbaciones" en los mercados; que si "los fantasmas de La Quina y Salvador Barragán han sido vistos apostando miles de dólares no en los casinos, sino cínicamente sobre las ruinas de Pemex", y un largo etc.)

Los banqueros justificaron su desmesura, del mismo modo que harán los "nuevos dueños" de los veneros, escriturados no por el diablo, como aseguró Lopez Velarde, sino por esta clase política que, con la cerviz doblada y sin sonrojo, acata "un tanto por ciento sobre la compra de 15 votos legislativos que, en el espacio de una noche, pasaron de los bancos de la Izquierda a los bancos de la Derecha. Las acciones no son ya ni crímenes ni robos, sino que ahora hace que el gobierno comande la industria", según la descripción del "agitador" Diard (de Balzac) citado por Walter Benjamin (El Libro de los Pasajes)

Esa es también la razón por la cual el gobierno federal suma pasivos por 8 billones 633 mil 480.4 millones de pesos (45.7 por ciento del PIB, 10 por ciento más que en el 2012) sin generar beneficios, salvo para sus acreedores, especuladores principalmente, de los cuales el 64 por ciento son locales y 36 por ciento son extranjeros.

Sentado sobre un barril de pólvora (del 17 al 19 de febrero "vendió" 2 mil millones de dólares, sumando ya 5 mil 562 millones en lo que va del año), poco queda al gobierno de las ilusiones iniciales, salvo delirios.