Los Sonámbulos

De la apertura cerrada

Sólo nuestros eximios adoradores del libre mercado pudieron negociar y suscribir un tratado de libre comercio con el propósito de... cerrar el mercado. Y actuar de manera proteccionista.

La retórica que auguró el ingreso al "primer mundo", cualquier cosa que esto sea, dispone al menos de elementos para asegurar, pasadas dos décadas, que tal "mundo" retrocedió al suyo y que la inserción de nuestro país a la "globalización" fue la edificación de infranqueables murallas monopólicas, duopólicas y oligopólicas, cortinas de hierro que bloquearon la diversificación económica.

"Sólo cambiando mantendremos lo que es más importante para nosotros: permanecer como mexicanos", afirmó hace más de 20 años el auto negado discurso "gatopardo" ("México, un paso difícil a la modernidad", Carlos Salinas de Gortari, Plaza&Janes, p. 100).

Pasmosas contrariedades, ya decía el fabiano George Bernard Shaw que "sólo hay dos tragedias en la vida. Una consiste en no lograr lo que más se desea. La otra en lograrlo".

Por eso nuestros gobernantes pueden presumir que, luego de 20 años de Tratado de Libre Comercio (el famoso Telecé), nuestro país ha tenido los más rocosos monopolios, duopolios y oligopolios, con cercos legales y extralegales, tipo caserna militar o, dicho en términos supuestamente aborrecibles para el canon vigente, "proteccionistas".

Y donde se abrió la puerta se hizo sin el diseño previo de una política de fomento económico, permitiendo el avasallamiento del empresariado extranjero sobre el local (como en los juguetes, el campo y los muebles).

O fue una catástrofe con tufo corrupto, como con los bancos, donde los "buenos muchachos" (Guillermo Ortiz, dixit) los vendieron a extranjeros tras auto prestarse y así abonar a ese engendro llamado Fobaproa (hoy IPAB), cediendo el paso a un cártel bancario que ni en sus naciones de origen cobra los intereses como aquí.

Muy inmersos en el plano internacional, al frente de vocerías neoliberales como la OCDE y hasta del infecundo Grupo de los 20; tratados de libre comercio por aquí, otros acuerdos por allá, etc., todo esto solo para cantar el mediocre crecimiento económico del 2 por ciento anual. Bien.

La apertura-cerrada ha sido el efecto más pernicioso del Telecé.