Los Sonámbulos

A seis años la pesadilla sigue

El capitalismo vigente, más propenso a la especulación y al timo a gran escala que a la producción de bienes, saltó por los aires con todo y sus mitos hace seis años, justo en un mes patrio para nuestro país, un verano más de ansiedad para el mundo, como sucedió en el turbulento1929.

Obvio, las condiciones actuales no son iguales a las ya de por sí malas que prevalecían antes de la hecatombe, sino peores. La amplia franja de miseria y, por contra, la acumulación de riqueza de unos pocos, lo resumen.

Parafraseando a Ortega y Gasset, ¿cómo pensar que un cadáver conectado al mismo veneno puede revivir cuando un evento semejante imponía la actuación de una nueva clase dirigente y la demolición de las estructuras del neoliberalismo fracasado?

Joseph A. Schumpeter, científico económico, confiaba en que la vida pública alcanzaría la purificación a través de los negocios y que el "vendaval perenne de la destrucción creadora" actuaría ininterrumpidamente contra lo antiguo, promoviendo la apertura de nuevos mercados, nuevos bienes de consumo y nuevos métodos de producción (Capitalismo, socialismo y democracia).

Ni una ni otra cosa. Primero, la vida pública con sus poderes constitucionales desempeña el triste papel de fachada (gracias a los jerarcas eclesiásticos y sus decretos ya no es posible siquiera acomodar a los actores políticos en el "limbo" porque éste oficialmente desapareció).

Segundo, los que tendrían que innovar continúan ostentando la miseria de su espíritu estacionario pues nada favorece más la acumulación que mantener el status. Y lo hacen con cargo a los contribuyentes, vía inyecciones de liquidez de los bancos centrales, para seguir con su depredación especuladora. No por nada tras la hecatombe surgieron 232 nuevas "boutiques financieras" que operan en los paraísos fiscales, ni es casual que la "banca en la sombra" mueva 52.5 billones de euros en el mundo, según el Consejo de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board).

En nuestro caso el saldo es fatal: antes de la crisis había 3.4 por ciento de desempleo (1.6 millones de personas, según INEGI) y actualmente hay 2.6 millones (5.4 por ciento), un millón más.

En cuanto a las remuneraciones, en 2007 había 5.2 millones de trabajadores que percibían más de 5 salarios mínimos. Ahora hay sólo 3.3 millones. También, unos 8.5 millones ganaban entre 2 y 3 salarios mínimos y ahora 7.2 millones. Más: 5.9 millones tenían el salario mínimo y hoy hay 6.6 millones, mientras que los de 1 a 2 salarios pasaron de 9.2 millones a 12.1 millones.

La tasa de desempleo en el 2007 entre los países miembros de la OCDE era de 5.6 por ciento ( 32.5 millones). En julio de este año fue de 7.4 por ciento (44.7 millones). Es decir, hay 12.3 millones de personas más en la calle que antes de la crisis.

Pero dicen que el "muerto" andaba de parranda.