Los Sonámbulos

Trompeteo apocalíptico y desigualdad

Los economistas Thomas Piketty y Gabriel Zucman, además de la nacionalidad (Francia), tienen en común sus estudios sobre la desigualdad y sus propuestas encaminadas a combatirla. El primero mediante impuestos al capital y con ello evitar la acumulación (lanzándose de paso contra imposturas meritocráticas) y el segundo con acciones para aniquilar a los "paraísos fiscales" y así impedir que las naciones europeas, y las de todo el mundo, dejen de robar y de auto robarse.

Uno (el maestro) partidario del Estado-nación como "escalón pertinente para modernizar profundamente muchas políticas sociales y fiscales y, hasta cierto punto, para desarrollar nuevas formas de gobernanza y propiedad compartida, a medio camino entre la propiedad pública y la privada, que es una de las grandes apuestas para el futuro" (El Capital en el Siglo XXI, FCE, p.645) aunque no tuvo empacho en rechazar la "Legión de Honor" que le otorgó el gobierno francés en enero del 2015 "porque pienso que no es papel del gobierno el decidir quién es honorable".

Otro (el alumno), confeso opositor al proteccionismo (que debe proscribirse, dice) se inclina por el "libre mercado" pues, asegura, favorece a todo el mundo ("La Riqueza Escondida de las Naciones, cómo funcionan los paraísos fiscales y qué hacer con ellos", Siglo XXI, p. 109)

Ante el insistente trompeteo apocalíptico de los falsos (y aterrorizados) ángeles neoliberales que ven amenazado su credo y presagian cielos abiertos, choque de placas tectónicas, violentos terremotos, huracanes, oscuras cavernas como refugio de seres temerosos, así como plagas de langostas para atormentar al hombre, además de corrupción de insatisfechos y hasta sangre de futuros mártires (todo por cortesía de diablos resentidos y resucitadas fuerzas totalitarias, germen de la "desglobalización") no sobra detenerse en los estudios de esos economistas, menos cuando tiempos de convulsiones sociales y políticas son enfrentados con franca simulación.

Las evidencias sugieren que Piketty y Zucman están lejos de representar las hirsutas barbas marxistas o, siquiera, disputar "el talento literario y polémico" de éstas (que explican parte de su enorme influencia, a decir de Piketty), de modo que la paranoia no podría ni colocarlos como "socialistas sospechosos"

Lo mejor es que desde el bando liberal y sin revelaciones divinas ni apoyo de cornetines, identificaron a "la bestia" en sus partes vitales, fundamentos de lo que Max Weber llamó el "cosmos terrible" del individuo, "que cada vez es menos como tal" (La ética protestante)

Los "serafines" del mercado libertino hasta ahora han rehuido colocar a la desigualdad como tema central en la agenda pública pues, sin llamamientos subversivos al "terror rojo" ni "armagedones" bíblicos, el fenómeno ha sido expuesto en su brutalidad con cifras y datos duros desde un ala del mismo bando. Sin argumentos, mejor invocan a los rebeldes contra el plan de su dios y arremeten con propaganda.