Los Sonámbulos

The Walking Mex

Víctima de alguna maldición gitana y de terribles pestes homéricas, nuestro país está condenado a la repetición histórica. Un simple vistazo permite observar el excedente de viejos fantasmas que deambulan en cada una de la situaciones presentes.

Cabe preguntar: además de periódicos, noticieros, etc, ¿dónde han quedado profecías y prospectivas de esos paraísos anunciados casi como el Día (Feliz) del Juicio Final? En todo esto hay algo digno de reconocer: el mérito del futuro, incluso a largo plazo, es que desnuda el autoengaño.

Por eso, si para ciertos pensadores los vampiros y los zombies son las metáforas para definir el modelo del capitalismo imperante (no por casualidad el patrimonio de las principales casas de bolsa del mundo alcanzó 63.6 billones de dólares, es decir, cuatro veces el PIB de los Estados Unidos, estimado en 16 billones de dólares) el "reformismo" es justo ese anhelo de espectros errantes empeñados en hacer del futuro el espacio provisorio (mental) el cual concluye en un seguro y no tan confortable regreso (palpable y visible), guión establecido de la historia del futuro.

Lejos de creencias, supersticiones y veredictos que suponen la historia como una farsa después de la inicial tragedia (Marx corrigiendo a Hegel), sin embargo capítulos no tan viejos son trazados tal vez no por las mismas manos, pero sí por similar voluntad a la que hizo el bordado.

Y a toda marcha, con un aluvión de "cambios retro", el neoliberalismo como doctrina segura del fracaso, continúa la ruta sin ofrecer más alternativas que las mismas, fallidas y gastadas estrategias que lo han significado.

"Se los van a comer vivos", advierte el gobernador de California, Jerry Brown, quien no ignora el historial de las depredadoras hermanastras petroleras internacionales, algo que documentó el economista e historiador potosino Jesús Silva Herzog, pero...

Los muertos no se resignan a enterrar a sus muertos y siguen su marcha caminante devorando a éstos y lo más que se pueda, con viejos ropajes algo sacudidos para crear la ilusión de episodios nuevos.

Se dice que toda etapa, por más repetitiva que sea, presenta algunos puntos que la distinguen de la anterior. En efecto, el más notorio es que, a diferencia de los inicios del capitalismo salvaje, hoy sólo quedan algunos rastros de los poderes públicos que formaron parte de una República, si no democrática, sí al menos con instituciones públicas reconocidas en los textos y entre la sociedad.

En esas condiciones se complica el ofrecimiento de alternativas y algunas formas de resistencia porque cualquier intercambio de argumentos sólo es posible en los espacios de la comodidad mediocrática, un anestésico que forma parte de la época de las drogas duras y de la serie doméstica de hordas harapientas que hace tiempo dejaron de tener contacto con el mundo.