Los Sonámbulos

¿Puede “eso” volver a suceder?


“Can ‘it’ Happen Again?”... Esto preguntó el matemático y economista estadounidense Hyman Minsky en 1963 al dirigir su atención a los resultados apocalípticos del Crac de 1929 que puso al mundo y al optimismo patas pa´rriba.

El cuestionamiento lo planteó Minsky nuevamente casi dos décadas más tarde, en 1982, en pleno frenesí neoliberal por parte de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, célebre el primero de ellos no tanto por su paso por las tramoyas de Hollywood como por su actuación desreguladora (“el gobierno no es la solución a nuestro problema; el gobierno es el problema”, decía).

Desde entonces, el “animal spirit” hizo todo para despojarse de controles y se ha dado un festín especulativo que no ha tenido parangón en la historia.

Minsky fue formado en la Universidad de Chicago, alumno de Joseph Schumpeter - promotor de la teoría de la “destrucción creativa”, propuesta antes por Marx-, compañero de Milton Friedman pero adversario ideológico de éste.

No alcanzó a ver cómo se cumplía su teoría de la inestabilidad financiera -murió en 1996-, esa que sostiene que el sistema financiero oscila entre la robustez y la fragilidad, aunque para esas fechas el “Efecto Tequila”, el casabolsazo de 1987, la domesticación de los tigres asiáticos, el tango argentino, etc., ya habían dejado ver que, en efecto, todo “eso” puede volver a suceder.

La pregunta la había contestado Minsky de manera incontestable en su obra “Can “it” Happen Again”, Essays on inestability and finance”, donde hizo ver que sin la regulación adecuada, podía suceder igual que en el “29”, dejando abierta la puerta a empresas “Ponzi” -por el estafador y delincuente italiano Carlos Ponzi, con su “esquema Ponzi”, de triste fama pero ejecutado una y otra vez en Wall Street-.

Las cosas fueron cumpliéndose como si Minsky tuviera, más que la aureola de un hombre de números y de letras, la de un profeta o creador de una partitura musical siniestra.

Empero, el mundo sigue preso en las finanzas de locura:  según estimaciones de investigadores y académicos, el casino financiero en el mundo -el mercado de derivados y otros instrumentos de estafa como las hipotecas Subprime- dispone de 600 bdd; esto es, más de diez veces el PIB en el mundo.

En nuestro país, hasta noviembre pasado y según cifras de Banxico, la tenencia de valores del gobierno en manos de especuladores extranjeros ascendia a 1.753 billones de pesos; es decir, casi el 11 por ciento del PIB.

Así, la “solidez de los “fundamentos” de la economía nacional, que nadie conoce pero la ortodoxia difunde con reverencia religiosa, depende de que a los especuladores no les ofrezcan una tasa de interés más atractiva en otra nación. Se irían sin pagar impuestos y dejando un desastre como, en efecto, ya ha sucedido.