Los Sonámbulos

Sobre el PAN y el Atlante

De los partidos políticos suele decirse que, aunque el poder cambie de propietario o el modelo se transforme, les ocurre como a las personas, que conservan durante su vida las huellas de su infancia: acusan profundamente la influencia de sus orígenes.

Cuando se trata de organizaciones creadas por voluntades democráticas, su condición permite la agrupación de afinidades y el correspondiente impulso de causas comunes, según el jurista y politólogo francés Maurice Duverger, quien no descartó desviaciones provocadas por el desempeño en los ámbitos del poder público.

En esas anda el Partido de Acción Nacional (PAN), donde las acusaciones de "pinches ladrones" (Ernesto Cordero, al referirse a Gustavo Madero, dirigente nacional) sustituyeron el debate "sin menoscabo de los hombres", sugerido por Adolfo Christlieb Ibarrola, y la situación en general ha borrado casi cualquier vestigio del origen que sustentó su creación, de no ser por sus documentos básicos, sus archivos y algunas personalidades.

Estas últimas, acaso una franja de reminiscencias, arrumbadas y polvorientas, atrapada entre dos bandos, quizás sonrojadas por la abolladura de los últimos tiempos y abrumadas por los acontecimientos.

Y es que, parafraseando al cronista futbolero Manuel Seyde, al PAN le sucedió como al Atlante de las viejas hazañas y campanazos internacionales: sólo le queda el nombre ya que hasta en la camisa porta ahora propaganda comercial y, en suma, otros objetivos impulsan su actuación.

El caso más ilustrativo es el del Estado de México, donde se ha pedido proceder penalmente contra la dirigencia que encabezó el también ex alcalde de Tecámac, Octavio Germán Olivares, por la corrupción en las finanzas que mantienen postrada a la institución.

Guerra entre filisteos y saqueadores, los primeros (simpatizantes de ideas criminales acompañadas de delirios imperiales milenarios, hitlerianos) avalaron todas las cuentas del defenestrado líder desde el Consejo Estatal, supuesta conciencia partidista en la que figuraron el actual dirigente, Óscar Sánchez Juárez, Alejandro Cenovito Flores Jiménez -secretario general y ex edil de Zumpango que hizo candidata a su progenitora para sucederlo en este cargo-, Raymundo Guzmán Corroviñas, director jurídico y detrás de ellos y otros más, Ulises Ramírez Núñez, diputado local.

En cuanto a los saqueadores, varios también consejeros y terreno donde por igual compiten sus contrarios, se quiere defender lo indefendible: la depredación de un ente público, motivo ciertamente de acciones legales pues el quebranto suma varios millones de pesos -70, dicen unos, 15, según otros-.

Para mal de un panismo arrinconado, esas son las nuevas huellas de la "nueva infancia panista", representadas vivamente por las facciones mayoritarias en liza.