Los Sonámbulos

“Opios” renovados en la era inteligente

En estas horas de justificada desconfianza en las que hasta el fundamentalismo hace votos "por el advenimiento de los escépticos, si ellos han de extinguir el fanatismo", como clamaría el sociólogo francés Raymond Aron, persiste el milenario problema de intentar conectar la fogosidad con el cerebro (un contrasentido en la llamada "era de la inteligencia", broma cruel preconizada por el Zeus Capitalista desde su Olimpo cibernético)

Si en cada lance financiero y político las explicaciones han generado ambientes cada vez más inquietantes, es porque son parte de la gastada cantaleta del porvenir, donde las promesas más simples han estado cargadas de opios ideológicos, delirantes.

Afortunadamente la izquierda de vena estalinista no se ha repuesto del nocaut que significó la caída del Muro del Berlín, dando pie al entusiasmo neoliberal y al certificado de defunción de la "historia", si bien quedan por ahí pésimos intérpretes, hipnotizadores de masas (portadoras de "móviles inteligentes", sin duda) bajo ropajes sobrepuestos de "socialdemocracia".

No obstante, está ese ogro gemelo, la extrema derecha, que por grotesco que parezca es el que se presenta hoy como oposición a los no menos peores conservadurismos económicos y políticos (prueba de que el golpe a la izquierda tuvo consecuencias casi aniquiladoras)
De esa manera el siglo continúa como comenzó, con gobernantes siguiendo órdenes de dios (su dios) para hacer la guerra (Bush contra los "malignos" fundamentalistas) e impulsar su fe capitalista, seguidos por personajes de la misma piel republicana encendiendo fogatas racistas con un nacionalismo que recuerda a los seres perturbados, atrapados en sus pasiones más silvestres, descritos en el confeso autorretrato de Albert Speer, (sí, el arquitecto de Hitler, "Memorias", Acantilado)

Como es palpable, el "opio renovado" se extiende a otras esferas. En nuestro país, si el poder oscurantista de algunos católicos abraza el protestantismo prohibicionista para impedir escotes y minifaldas en los templos y esto causa reclamos, qué decir de la ficción que sigue afirmando que la aplicación de las mismas recetas capitalistas de los últimos 36 años van a salvar a la humanidad de la barbarie.

Se pretexta, por ejemplo, que el aumento de la tasas de referencia fue para evitar brotes inflacionarios y defender al peso, cuando detrás se observa nuevamente a adiposos especuladores domésticos y foráneos (primero la causa fue la caída de los precios del petróleo, luego el Brexit, dicen)
Además, se advierte sobre "una economía mundial hostil" y una intensa "volatilidad" para lo que resta del año, como si en las últimas décadas especuladores y timadores hubieran permanecido inactivos (no hay que acercarse mucho para verlo pero, ya se sabe, el "opio" es más alucinante que los "niños santos" de María Sabina)