Los Sonámbulos

De “Marx-trix” ¿revolutions?

Con seriedad no exenta de chunga, diríase que buena parte de textos de lo que se hace llamar "ciencia" -económica o política-, inspiraron a los hermanos Wachowski para proyectar su célebre trilogía, un mundo real que sólo puede ser liberado por las apariencias y éstas por aquél.

El punto está, pues, en la liberación en un escenario de ficción - tal es la esquizofrenia de un paisaje poblado de antropoides, versión cibernética de los zombis de las películas de El Santo-.

Este es el forcejeo milenario que, ante una nueva debacle económica provocada -otra vez- por la codicia especuladora, coloca otro clavo en el ataúd ideológico de quienes se conectan y desconectan según sople el viento -en crisis o en presunta bonanza-, plagados de imaginación, por no hablar de delirios.

Y según los dicientes, el martillazo viene de Francia (donde se acuñó el famoso "laissez faire, laissez passer" libertino) y por parte de un no lector de Karl Marx que, de acuerdo con reseñas, analiza la historia de 250 años de 20 países donde el capitalismo no es compatible ni con la democracia ni con la justicia social, endereza baterías contra la acumulación y expone la necesidad de aplicar impuestos de hasta 80 por ciento a los que más ganan para realmente redistribuir la riqueza.

Por eso, y más, al economista francés Thomas Piketty (El Capital del Siglo XXI, que ha vendido ya más de 50 mil libros -970 páginas- y que en breve se editará en español) ya se le ve como una nueva amenaza roja, comunista, etc, pero todo está para el debate.

Esto es justo donde, como en la cinta de los Wachowski, hay que poner atención pues lo grave es que, como en la economía, todo se torna religioso -hay que deslindarse hasta de sí mismo, como Marx-.

Así que, como en la película, primero Marx debe dejar de existir para que el "agente Smith" -casualidad o no, pero el personaje lleva el apellido del oráculo mayor de la economía clásica- también muera y se dé paso a Marx-trix, ese al que detractores como Karl Popper -lo llamó falso profeta-, no dudaron de sus méritos, exaltando sus "impulsos humanitarios", su pensamiento sincero y los adelantos de su "economismo, valioso con la vista puesta en las condiciones económicas de la sociedad", entre otros ("La Sociedad Abierta y sus Enemigos, Paidós, Capítulo 13, pp. 268 y 291)

¿Sólo así se podría pasar del "reino de la necesidad" al "reino de la libertad", uno de los supuestos con una mejor distribución de la riqueza? Es probable.

Por eso quiero asumir que Piketty en verdad no ha leído a Marx, aunque su trabajo tiene coincidencias con éste e, igual que aquél, que llamó "economistas vulgares" a varios, la emprende contra los economistas que "no saben casi nada de nada".