Los Sonámbulos

De El Maligno, el dólar y don Teofilito

A la vista un pasaje conocido para engordar a los ya adiposos especuladores domésticos y foráneos: la subasta millonaria de dólares, generalmente inútil, para medio saciar esos apetitos.

Así será desde unos días y hasta el 8 de junio, poniendo al mejor postor 52 millones de dólares diarios. Exceptuando quizás "puentes" y días "santos" (también el "espíritu animal" suele mostrar rasgos religiosos y piadosos), el período especulativo se extendería hasta octubre, con inyecciones que podrían sumar no 52 sino 200 millones diarios, según los humores y saltos del irracional canguro bursátil.

La previsión hasta el octavo mes no es por las mejores lunas ni por la gracia y afecto de las caléndulas, sino porque "otoño" ha marcado las peores calamidades financieras (recuérdese el Crac de 1929 y el del 2008) amén de que para entonces la Reserva Federal de los Estados Unidos habrá ya elevado su tasa de interés.

Si la estampida presente está obligando a subastas y a malabares verbales ("Es para preservar la estabilidad", y " los movimientos en el dólar están en línea con los parámetros fundamentales de la economía", dicen), es de imaginar lo que viene.

Si como aseguró el jefe del Estado Vaticano, Jorge Mario Bergoglio (papa Francisco) en materia de violencia nuestro país está siendo castigado por el diablo, en el rubro de la economía son, mínimo, los secuaces de éste (con su larga cola también) los que, sin controles e ignorados por las "reformas estructurales" de los conservadores de la "estabilidad preservada" (o estancada, que para el caso es igual), están actuando como saben.

Ante la especulación financiera los ortodoxos, favorecidos o voceros, de plano defienden a las "fuerzas brutas" de la depredación, y los que no quieren meterse en problemas dicen que lo único que queda es hacer equilibrios en el alambre, ignorar que no hay red de protección y así procurar que el golpe no sea tan seco. Falso.

En otras ocasiones he referido propuestas para hacer frente al capitalismo casinero que está devastando otra vez al país, entre ellas la del economista francés Thomas Piketty, en el sentido de establecer un impuesto de control, incluso para proteger a los propios depredadores.

Esto no se ha entendido ni tomado en serio. En cambio, las voces más perniciosas del neoliberalismo han intentado marxistizar a Piketty con una torpeza ramplona que ignora hasta el estilo y la prosa, pero eso ocurre nada más como consecuencia de la "drogadicción ideológica", que hoy se denomina simplemente como "ortodoxia".

No están mejor los que, al calor de la refriega mediática promovida por el interés petrolero del viejo ex imperio británico, aseguran haber entendido lo que no entendían. A cada paso prueban que "ni entenderán", como diría la sabiduría popular de don Teofilito.