Los Sonámbulos

Grecia y la cicuta neoliberal

Con justa razón los representantes de la ortodoxia neoliberal (acreedores y gerentes) están aterrados por el referendo griego para decidir si se someten o no al recetario que, hasta ahora, solo ha profundizado la enfermedad del paciente en vez de aliviarlo, algo que los propios médicos no han ignorado.

No se trata de un enfrentamiento entre el Temístocles antidepredador y el Jerjes I del capitalismo libertino en una histórica batalla como la de Salamina (que ganó el primero) y que hinchó el pecho liberal de Gabino Barreda y lo expresó en su "Oración Cívica".

Pero la sola convocatoria para que la sociedad helénica decida su suerte ha abierto un boquete más al ya de por sí maltrecho Olimpo capitalista, representado en este caso por la "troika" que integran la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Grecia prueba una vez más que realizar "reformas" sin que éstas modifiquen el sistema solo son, en el mejor de los casos, ornamento político. Y desde que estalló la crisis en 2008 el edificio sigue intacto.

Con el referendo, los griegos determinarán si continúan con el tratamiento troiko que les impusieron hace casi cinco años y que ha generado una caída de 25 por ciento en el PIB y una catástrofe entre los jóvenes que, en casi 60 por ciento, carecen de empleo.

O bien, con espíritu socrático abrazarán una "muerte jubilosa", dispuestos a beber la infusión de su propia cicuta para después buscar reverdecer.

Cualquier cosa está más cerca del infierno que del paraíso, pero el "no" al que ha estado convocando el primer ministro Alexis Tsipras, resulta al menos una "utopía" más realista que las medidas draconianas y depredadoras, resorte de mayores desigualdades en beneficio de los pocos de siempre.

Un "Sí" por parte de los griegos significaría una depresión casi sin fin, y un "No" al menos abriría la puerta a que tomen su destino con sus propias manos", ha dicho el Nobel Stiglitz; a final de cuentas, "prácticamente todo el caos temido sobre Grexit ya ha sucedido. Con los bancos cerrados y los controles de capital impuestos, no hay mucho más daño que hacer", sostuvo por su parte Krugman.

Por lo demás, no parece muy realista ni democrático por parte de la "Troika" y los acreedores, -bancos franceses y alemanes- pretender someter más a una Nación cuyos esfuerzos por pasar de un déficit primario de grandes dimensiones a un superávit, así sea de 1.7 por ciento, han significado un enorme sacrificio.

No sería la primera vez que un país rechaza medidas de austeridad neoliberales y logra sobreponerse: Islandia, por el cual nadie daba un peso en 2008 y donde se realizó un referendo mediante el cual los ciudadanos se negaron a asumir las estafas de sus bancos. Hoy su situación es otra porque no se sometieron a los dictados ortodoxos. Su gobierno lo presume.