Los Sonámbulos

Gómez Morin: figura de excepción


Con justa razón Don Nicolás Sánchez Pingarrón, heterónimo del bien recordado periodista Arturo Sánchez Aussenac –él era otro y el mismo-tituló uno de sus artículos "Gómez Morin.- Excepción en la historia" (21-IV-1972, Ultimas Noticias, Excélsior).

Aunque en el texto se resalta la faceta cívico pacífica de Manuel Gómez Morin al fundar una opción partidaria (el PAN) que permitió no promover la abstención entre la sociedad, "o algo más terrible aún: la sierra", el encabezado sintetiza la actuación de un hombre ilustre en la vida pública del país.

Maestro desde que estudiaba en la Escuela Nacional Preparatoria; abogado, profesor fundador de la facultad de economía de la UNAM, miembro fundante y presidente del Banco de México; miembro de la comisión organizadora de lo que hoy es Banobras, asesor de presidentes de la República, subsecretario de Hacienda, miembro de los "Siete Sabios", rector de la UNAM, etc. Gómez Morindestaca en el reducido elenco de personajes que apostó por un México democrático con solidez institucional y una justa redistribución de la riqueza, un revolucionario de genuino espíritu transformador, signo de "insurgencia cívica".

No extraña que el Senado de la República le haya otorgado la Medalla Belisario Domínguez 2013, instituida en 1953 por el entonces presidente por Adolfo Ruiz Cortines "para premiar a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la Humanidad".

Porque Gómez Morin sirvió al país en forma excepcional: como funcionario público, como litigante, como profesor, como rector de la Máxima Casa de estudios hasta lograr su autonomía (financiera y de cátedra, con gestos generosos –no cobró su sueldo- y visión de librepensador, sin adicciones ideológicas); lo hizo también como escritor, como articulista, como ciudadano y como político. Hasta sus más duros contrarios, entre ellos otro peso completo como Daniel Cosío Villegas, reconocieron sus aportaciones.

Gómez Morin fue parte de una generación de voluntades, rara mezcla de intelectuales y políticos de formación multidisciplinar, de lo más destacado que ha tenido nuestro país, fuente de ideas constructoras de instituciones, de esas que de cuando en vez irrumpen para frenar desorientaciones, corregir desviaciones y señalar derroteros. Pertenece a nuestra riqueza intelectual, política e histórica.