Los Sonámbulos

De la Generación tecnocrática del “1%”

Puesto en boga con Miguel de la Madrid, el término "tecnócrata" cayó en desuso y fue tomado a chunga por su hilaridad evidente: ¿cómo quiere un técnico resolver problemas políticos y económicos con evangelios, recetas místicas e incluso el culto a "manos invisibles", en vez de emplear métodos científicos?

Ciencia ficción que de no ser por sus devastadores efectos sería divertida, los resultados de tal disparate (55.3 millones de pobres, con 30 familias archimillonarias) no impidieron que la palabreja rondara en la sede del ex partidazo, el PRI, tras la unción de su nuevo dirigente, del cual salió a relucir que ocultó su filiación y del que sólo se mencionó, elogiosamente, su concurso en las "reformas estructurales" energética y educativa. Hasta ahí.

Pero Alejandra Salas Porras (doctora en Ciencias Políticas y profesora de la UNAM), con su texto "Las élites neoliberales en México: ¿cómo se construye un campo de poder que transforma las prácticas sociales de las élites políticas?" (Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, número 22, septiembre-diciembre, 2014) ofrece datos que confirman, primero, que con la designación de Enrique Ochoa Reza el PRI es el membrete que rebasa al "jefe" en turno.

Y, segundo, asoman los profetas del: "vamos a gobernar 24 años" (José Ángel Gurría, auto-pensionado a los 40, signo de la tecnocracia neoliberal ahora en la OCDE), que se quedaron cortos en sus proyecciones (algunos de esa corriente fungieron en los gobiernos de Vicente Fox (Francisco Gil) y Felipe Calderón (Agustín Carstens) y en ambos el superviviente transexenal multicolor, José Antonio Meade quien, ¿casualidad?, es el favorito para el 2018 entre los "300" que representan a 30, según sondeo de abril pasado)

Porque, en efecto, el nuevo "líder" priista figura, junto con otros 127 tecno-neoliberales, como protagonista de las reformas de las últimas tres décadas que han generado la concentración de la riqueza en el "1%", frente a la miseria del resto. Además, según Salas Porras, sus prácticas sociales "no sólo obstaculizan y socavan la formación de bienes públicos y de estructuras autónomas con la capacidad para planificar en función de un interés general, sino que promueven la depredación institucional"

Son los "curas científicos" de las puertas giratorias que conectan al gobierno con las empresas desincorporadas del patrimonio público (Ernesto Zedillo-Ferronales, luego consejero de Union Pacific, por ejemplo) y los diseñadores de "reformas estructurales" o funcionarios que después aparecen en los directorios de empresas beneficiadas (Adrián Lajous Vargas, en Petróleos Mexicanos, Francisco Gil Díaz en la SHCP, etc.), además de guardianes de secretos de robos como el Fobaproa (el propio Meade, Luis Téllez, Guillermo Ortiz y demás)

Ese es el "PRI" que intentó silenciar, con usos y costumbres, el grito de la generación tecnocrática del "1%".