Los Sonámbulos

Encíclica anti depredadores

La Encíclica "Laudato Si" ("Alabado Sea", sobre el cuidado de la casa común) de Jorge Bergoglio (papa Francisco), es "ecológica" en su más amplia concepción, no sólo porque aborda el tema ambiental, sino porque "barre" con la teología del capitalismo neoliberal que está detrás del deterioro de la naturaleza, del ser humano y del mal entendido "progreso" (un "mito", dice) donde "también el ambiente social tiene sus heridas".

Esto, mientras en el neoliberalismo "las verdades se han vuelto locas" (Proust, dixit) y un hecho aislado es sacado de contexto e insertado en un dogma artificial, tal como observó Edgar Morin (los empleos de clase mundial, además de mínimos, ocultan la subcontratación sin prestaciones, o el discurso que habla del alud de inversiones pero elude su carácter especulativo, por ejemplo).

Seco, el documento papal ha provocado que sobre los fantasmas de Marx y las pacíficamente explosivas observaciones de Piketty se revuelquen los partidarios del conservadurismo y del "todo está de perlas". Sobran razones pues es más que "una prolongada reflexión, gozosa y dramática a la vez" que enfría el entusiasmo neoliberal, generador de "los gemidos de la hermana tierra, que se une a los gemidos de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo".

Son latigazos que restallan en el dogma neoliberal al considerar que "no se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones de deterioro ambiental.

"En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado. No es una cuestión de teorías económicas, que quizás nadie se atreve hoy a defender, sino de su instalación en el desarrollo fáctico de la economía", afirma.

Y agrega: "Quienes no lo afirman con palabras lo sostienen con los hechos", para referir más adelante que: "Mientras tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente.

"Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas", sostiene Bergoglio, remarcando la indefensión del medio ambiente "ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta".

En una parte, sustenta parte de su reflexión: la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada. El documento da para más.